Lunes, 21 de enero de 2019 12:54 PM

“Primero parrandero y después médico”

“Cada barrio demuestra sus tradiciones a partir de diversas iniciativas”, dice un defensor del Gavilán en las parrandas de Chambas.

Así me dijo, sin reparos, el chambero Maykel Picallo Delgado, desde los primeros minutos de conversación. Porque en el municipio de Chambas se respira parranda. La tradición envuelve a un pueblo que aspira y sueña con el retorno de los años de esplendor.

Por eso, la noticia de que las parrandas del centro de Cuba fueran declaradas por la Unesco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, además de motivo de orgullo, es una suerte de esperanza para volver a la gloria pasada.

La parranda, comenta, tiene “componentes” básicos: la conga, que es muy diferente de la de comparsa, los fuegos artificiales (los que tienen serias dificultades en los últimos tiempos en cuanto a calidad y cantidad) y las carrozas, que son temáticas y muy vistosas.

“El saludo es otro elemento identitario y es una creación muy nuestra. Allí cada barrio demuestra sus tradiciones a partir de diversas iniciativas.”

Lo que nacía del pueblo, la cierta autonomía de cada barrio, se ha perdido, y con ello la competitividad y la gran atmósfera que envolvía al municipio por esas fechas, cuenta.

Aunque, por suerte, hay gente que sigue aferrada, que sigue queriendo lo mejor, gente como Maykel y muchos más. “Nosotros vivimos por esta tradición”, sentencia como respuesta.

Con la idea de hacer todo lo que esté en sus manos, han tratado de “rescatar lo que se hacía antes, que los parranderos apoyemos la celebración con un club para recaudar fondos para el barrio, recursos materiales, apoyo de cualquier tipo.”

Él es del Gavilán y, por fortuna, todos en casa también. “A mis hijos no les he impuesto que lo sean, les ha nacido a ellos seguir como parte de los gavilaneros. También es que en casa siempre se hablaba sobre eso y era lo que escuchaban todo el tiempo.

Aquí es común ver a los niños jugar con imágenes que representan a los dos “bandos” contendientes, el gavilán y el gallo. Es algo que se transmite de generación en generación.”

Este parrandero nato, como se autodefine, busca el tiempo para atender pacientes en su puesto de trabajo o en casa, y siempre está dispuesto, si se hace necesario, a prolongar las 24 horas del día, para seguirle el rumbo a su eterna pasión.


Comentarios  

# senelio ceballos 16-12-2018 02:39
JAJAJ.saludos Dr.Maykel....le apoyo al 100 %...Primero la cultura general y despues la profession!!....Yo siempre dijo lo mismo......Ante los intereses personales estan los de nuestra patria!!!!.....Gracias Lisandra por vuestro articulo muy BIEN!!!
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