Polichinela hace fiesta sobre las tablas (+Video)

La intención de potenciar público joven y adolescente en la sala Abdala, de la capital provincial, ha sido una intención clara de la compañía de teatro Polichinela, que, en abril, puso sobre las tablas la obra La carpetica de yarey, con texto original del dramaturgo avileño Lázaro Rodríguez Paz, y la ovación fue cerrada.

Ahora volvieron con una nueva versión, exhibida en el recién finalizado Festival Nacional de Teatro de Camagüey, con la cual representaron a la provincia, luego de una apretada selección que los ubicó entre los 30 participantes, de una nómina inicial de 300 puestas en escena a valorar.

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La fábula campestre, escrita en el año 2000, se recontextualizó en el escenario urbano bajo códigos contemporáneos que situó a los personajes en un aula, donde la maestra, Doña Lechuza, organiza el debate para la elección de un presidente honorario.

Flamenco, Pavo Real y Faisán quieren ser presidentes y aluden a la belleza de sus plumas, lo codiciado de su carne o a su linaje excepcional para ganar el apoyo de la mayoría.

Mientras, el Perro Sato, la Culebra, la Jutía y el Carey son menospreciados y excluidos. Pero, ¿qué cualidades debiera tener un Presidente?

Posted by Artes Escénicas Ciego de Ávila on Friday, October 19, 2018

A partir de aquí, se suceden transiciones y punto de giros que conducen a una votación donde la jutía resulta electa y cierra el telón con un monólogo que enuncia una suerte de agenda de trabajo, con énfasis en la humildad y los mensajes simbólicos sobre la cubanía, el respeto a lo simple y la necesidad de valorar lo bello y humano de la vida.

Yosvany Abril Figueroa, director del conjunto, explicó que las variaciones surgieron a partir de una primera aproximación al público y una valoración estricta de cómo enriquecer la puesta en escena.

“El objetivo fue exaltar el espíritu de la obra y hacerla más dinámica. Los cambios fundamentales estuvieron sobre la música, el diseño y algunos parlamentos fueron variados.”

La cita también fue oportuna para distinguir a Abril con la Placa Avellaneda, reconocimiento entregado a prominentes figuras del arte escénico cubano, que mantienen en alza la vanguardia creativa del país.