Viernes, 16 de noviembre de 2018 1:00 PM

Pinceladas agridulces (+Post)

Si hoy en Ciego de Ávila los artistas de la plástica crean y participan en eventos y exposiciones, es gracias a una enorme voluntad, que los obliga a ir contra la lógica de lienzos ausentes, pintura importada, pinceles jíbaros, materiales idóneos y marquetería esquiva.

El registro del creador cuenta con 380 integrantes, entre artesanos, graduados de las Academias de Artes Plásticas, resoluciones excepcionales, y miembros de la Unión de Escritores y Artistas, y de la Asociación Hermanos Saíz.

De ellos, algunos pertenecen al catálogo del Fondo Cubano de Bienes Culturales y debiera serles más fácil el camino, pues el objeto social de esta institución se centra en la representación del autor y la comercialización de la obra de arte. De paso, suministra materiales y cobra, invariablemente, impuestos por estas funciones.

El resto, ajeno a los supuestos beneficios de un contrato, permanece en un limbo, aún más difícil de describir y la creación llega de modo ocasional.

Los últimos tres años han sido críticos en lo referido a la recepción de materiales, aun cuando los pedidos se hacen con antelación de acuerdo con las necesidades de la provincia, lo cual Luis Venegas Carmenate, director de esta entidad, califica como una crisis a nivel de país por dificultades con la importación de estas materias primas.

“La contratación se hace a nivel de casa matriz y fue al inicio de 2018 cuando recibimos algunos insumos solicitados desde 2017. Solo llegaron líneas de pintura de diferentes colores.”

Un quebradero de cabezas resultó repartir entre tantas carencias y se sometió a consideración del Comité de Contratación que respetó las jerarquías artísticas. Los beneficiados fueron artistas inmersos en un proyecto de ambientación ya contratado y otros con fechas cercanas para exponer en galerías habaneras.

Cómo se logra concertar una obra es casi una incógnita con varios inconvenientes que comulgan con el hecho de que la mayoría compra en el mercado negro o alguien trae del exterior lo necesario para venderlo a precios elevados o regalarlo, en dependencia de las partes involucradas.

Sin embargo, el óleo, la esencia de trementina, el aguarrás, el lienzo, el acrílico, las espátulas, los pinceles, el aceite linaza especial, y el vinil u otra base para la preparación del soporte, siguen siendo pendientes saldados con inventiva.

A merced de estos imprevistos, y sin llegar aun al momento de la creación, de un simple cálculo resulta que es más rentable comercializar la obra de arte en espacios de mayor visibilidad y susceptibles a vender como la cayería norte o fuera de la provincia —aunque eso implique privar al público mayoritario de su disfrute—, que devanarse en la concepción de un producto que nunca podrá devolverles, al menos en cuestiones prácticas, su costo de elaboración y desvelo.

Quizás por eso, muchos aclaran que no es apatía, sino otras cuestiones las que sesgan al gremio, a veces, no valoradas en su real dimensión.

Bárbaro Toranzo Gordillo, presidente del Consejo Provincial de las Artes Plásticas, institución metodológica que rige la política cultural en este ámbito, reconoce que el inicio del año 2018 ha sido bueno y cita como ejemplos la restauración de la galería emplazada en esta sede, la iniciativa de rescatar el evento Entorno para el día 5 de junio, y el compromiso de los creadores en aportar más desde cada uno de los frentes. Además, es categórico cuando afirma que el país encontrará una solución porque el problema es generalizado.

Inaugurado el XVIII Salón Mi Gallo 2018, en el Municipio de Morón, Ciego de Avila. En 1998, hace 20 años -según Gardel...

Posted by Ciego de Avila Información on Thursday, May 10, 2018

Cada espacio dedicado al debate resulta una suerte de reunión de inconformidades de donde han salido las más disímiles propuestas, desde habilitar puntos de ventas en la red de tiendas minoristas hasta concentrar la venta en la cadena Artex, familiarizada con las promociones artísticas y literarias, para que el acceso sea mayoritario y no dependa exclusivamente de un contrato, en los últimos tiempos incumplidos.

Sin embargo, la importación de materias primas es un fenómeno aún más complejo, sujeto a los vaivenes del mercado y a nuestra economía productiva, sobre la que pesa siempre la incertidumbre, la misma que hoy hace mella y nos deja, en una valoración estricta, con un sabor agridulce.


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