Lunes, 24 de junio de 2019 1:32 PM

Piña Colada... los últimos acordes

Cerró el telón del Festival de Música Fusión Piña Colada y volvió a confirmarse como uno de los eventos imprescindibles dentro del panorama musical de la Isla, lo mismo por la confrontación de estéticas que por el hecho de sacar fuera de La Habana a una apretada nómina de artistas, que traen hasta aquí un sorbo de cuanto de bueno y nuevo se hace.

En esta oportunidad fueron cerca de 50 unidades artísticas las participantes y 11 las áreas que fungieron como escenarios. Sin olvidar que en esta decimosexta edición los planes fueron más ambiciosos y se lograron extensiones a los municipios de Majagua, Morón, Venezuela y Florencia.

David TorrensEn casi 30 años de carrera, David Torrens nunca había estado en Ciego de ÁvilaLa fusión, la trova y lo alternativo llegaron con las voces de artistas como Telmary, Orishas, David Torrens, Qva Libre, Buena Fe y Diego Gutiérrez. Otros más populares como Descemer Bueno, Brenda Navarrete y Alaín Pérez conquistaron con pocos temas a los asistentes, el talento local mostró su repertorio y se notó demasiado la ausencia de las ya habituales agrupaciones de rock.

Con el rap de Orishas, en un concierto de aproximadamente dos horas, en el que nada sobró o faltó, comenzó la cita. Temas como A lo cubano, El kilo, Emigrante, Sastre de tu amor y Cuba, Isla bella pusieron a bailar sin distinción de edades y demostraron cómo el género pervive.

Si hubiera que insistir en sus cualidades más eminentes, serían el ímpetu con el que suben al escenario y el maravilloso empaste de sus voces. Mientras, el Piña Colada se vanagloriaba de abrir el calendario con invitados de lujo y los asistentes disfrutaban, sin dudas, del mejor espectáculo.

Buena Fe volvió hacer un guiño a sus seguidores con un espectáculo intimista cargado de poesía. Con su carisma inigualable y su pasión en el escenario, pareciera que Israel casi dramatiza sus canciones, y ese ímpetu es captado y reflejado por el público, que no cesó en su empeño de cantar con él.

Con su fuerte proyección escénica y atuendos coloridos irrumpió Qva Libre, grupo que desde el año 2010 ha insistido en declararse como “la psicodélica estelar”. Su propuesta musical fue dinámica y fusionada con ritmos cubanos, el hip-hop, el funk y el reguetón; modo singular de hacer y mostrar su trabajo, que le ha valido miles de seguidores.

Por primera vez en la provincia, David Torrens mostró su repertorio en infinita complicidad con el público. El Teatro Principal se hizo pequeño y uno tras otro llegaron temas como Ni de aquí ni de allá, Sentimientos Ajenos, Por ti seré y Razones que fueron subiendo la parada de la noche. Solo los desajustes del audio deslucieron el concierto e incomodaron a la audiencia. No así en la Plaza Mayor General Máximo Gómez, escenario central del evento, que lució de gala por la calidad del audio, las luces y pantallas que acompañaron al proyecto PMM.

Los espacios teóricos ganaron en dinamismo y diversidad, pues además del habitual Simposio Música, Juventud y Sociedad, Arnaldo Rodríguez impartió una conferencia asociada a la formación profesional de productores y artistas del sistema de instituciones de la música en Cuba, y Alaín Pérez otra sobre la música popular cubana en el contexto actual.

Aún con propuestas de calidad y logrando un verdadero espectáculo sobre la escena, el público no recibió con igual euforia las presentaciones de Telmary, Diego Gutiérrez, y Aláin Pérez, pero con la versatilidad que los caracteriza supieron sacarles aplausos, movimientos y hacerlos partícipes del concierto.

Diego GutiérrezDiego Gutiérrez cantó temas de su más reciente disco Palante el mambo

Sin dudas, entre lo más disfrutado estuvo Decemer Bueno, que aún sin grandes desbordes de cualidades vocales, supo dialogar con el público desde la poética de sus letras, para confirmar que no solo genera concurrencia, sino que es versátil en la interpretación.

Podría parecer fuera de esquemas que, en medio de tanta música, surgiera el teatro. Sin embargo, el unipersonal Kid Chocolate, interpretado por Jorge Enrique Caballero, fue insertado en el cronograma de actividades. La pieza narra, de manera sintética y con música en vivo, la vida del boxeador que se convirtió en el primer campeón mundial que tuvo Cuba.

Lo que faltó, una vez más, fue la promoción necesaria para que la Sala Abdala no quedara tan vacía y se perdiera una buena oportunidad para disfrutar del teatro que discurre en la escena nacional y, de paso, acercarse a la trayectoria de una figura insigne del deporte cubano.

Si bien se sabía la fecha exacta de la arrancada, sigue siendo deuda pendiente la colocación de una cartelera visible para que cada quien sepa qué, cuándo y pueda elegir con acierto. Por otra parte, más de una llamada recibió Invasor a su redacción de quienes se sintieron timados, pues en el Patio de Artex el número de mesas puestas al alcance de la población, en cola desde bien temprano, fue mínimo, bajo “el pretexto” de que estaban reservadas con antelación. Dispuestos a pagar 5 CUC por el confort, muchos se fueron a casa con las manos vacías y el orgullo roto.

Noveles y consagrados músicos compartieron escena durante cinco días, en los que Ciego de Ávila respiró buena vibra y se convirtió en eco de la buena música y las intenciones sinceras. Sirva abril para transformar la ciudad en un jolgorio.

Qué dicen los avileños!!!???...Qué el 🍍 #Piña_2019 está que echa humo!!!! 😃😃😃😄🙃👊😉 Orishas, rompió el hielo!, Buena Fe...

Posted by Yoanne Mursulí Rodríguez on Friday, April 5, 2019


Comentarios  

# Alexey 08-04-2019 19:12
Lo único que me preocupó fue la "demostración de adrenalina" que tuvo lugar detrás de los kioscos ubicados en la Plaza Máximo Gómez: motocicletas de alquiler, de alta velocidad, a lo loco por el césped, sin que los rentadores llevaran siquiera un casco, montando a menores, y un nivel de locura que nada tenía que ver con el evento. De hecho el ruido de los motores perturbaba todo el tiempo.
Responder | Responder con una citación | Citar

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar