Noche de humor entre el buen y el mal gusto en Ciego de Ávila

Es una verdadera decepción que, después de que se ha analizado en diversas instancias la aplicación de la política cultural cubana en los espacios públicos, sea evidente, en noches como la de este viernes, en la Plaza Indercito de Ciego de Ávila, que el mensaje no está siendo asimilado.

El motivo por el que Yankiel Dj, apoyado por la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos, Musicávila, convocó al público avileño a esta plaza, fue un espectáculo humorístico para celebrar el Aniversario XXV del Centro Promotor del Humor.

Los reconocidos artistas Otto Ortiz, Michel Pentón, Kike Quiñones, Andy Vázquez y Luis Silva —estos dos últimos, con sus personajes de Facundo Correcto y Pánfilo, respectivamente—, del programa televisivo Vivir del Cuento, fueron los protagonistas.

Después de más de tres horas con reguetón, del profesional —como lo reafirma Gente de Zona—, y del muy bajo —como lo demuestran las canciones de Chocolate y el Kokito o El Negrito—, comenzó el show.

La Plaza estaba llena. ¡No podía ser otra la reacción del público avileño ante un espectáculo, que, por su plantilla, prometía ser excepcional! No obstante, debo señalar que también fueron más de tres horas, con el público escuchando y observando los videoclips que tanto se han criticado en el ámbito intelectual.

Eran pasadas las 11 de la noche cuando comenzaron los sketches. Debido al escenario escogido, más popular, y no las tablas de un teatro, primó la improvisación, la interacción con el auditorio y un lenguaje coloquial. Sin embargo, este elemento nunca puede ser motivo para vulgarizar el lenguaje, lo que, en algunas ocasiones, sucedió.

No fue un espectáculo de humor inteligente, sino de chistes reiterados que pecan de sexistas y costumbristas. El conocido choteo con la fealdad que manipula Michel Pentón, la referencia a las carencias habituales en la alimentación del cubano, que son usuales en los parlamentos de Pánfilo, y alguna que otra burla heteronormativa de Otto Ortiz fueron herramientas discursivas notables en la presentación.

Siempre se agradece la participación de Kike Quiñones, quien logra el equilibrio perfecto en sus intervenciones, no dándole al público exactamente lo que quiere, sino subiendo la parada un poco más; y su aura teatral nunca lo abandona, para bien de los espectadores.

El público disfrutó con creces al Habanero, en cuyo sketch se hace notoria la vulgaridad, pero satirizó el clásico discurso político, y, con humor negro, sorprendió al público acotando cuestiones preocupantes de nuestra realidad.

Incluso Pánfilo comentó acerca de las letras del reguetón y su influencia en la sociedad, para mal, y de forma contradictoria él mismo utilizó fragmentos de estos ejemplos en sus parlamentos.

Otra noche en la que la ciudad cabecera avileña se jacta de poner al alcance de todos artistas de primer nivel, pero bajo qué costo, pues parece que somos incapaces de manejar los mensajes subliminales. El adecuado consumo cultural de las masas depende en gran medida de las instituciones culturales, ya va siendo hora de que se empiece a exigir al respecto.

En la noche de este sábado tendrá lugar un juego de pelota entre los humoristas y los Tigres retirados, en el estadio José Ramón Cepero.

panfilo