Miércoles, 17 de octubre de 2018 9:28 PM

Nada para después en la AHS avileña

Terminó la novena edición del evento Todo X el Arte, que organiza la Asociación de Hermanos Saíz (AHS) en Ciego de Ávila, y con ello se ratificó la importancia de jornadas como esta, donde los jóvenes artistas muestran las ganas de hacer y de compartir sus creaciones. Fueron cinco días de constante faena, o mejor dicho, de constante jolgorio, porque el trabajo se sentía tan ameno como una descarga entre amigos.

Desde sus inicios, Todo X el Arte tuvo el objetivo de traer a la ciudad avileña una notable representación de artistas de todas las manifestaciones posibles, en el intento por fomentar la cultura a partir de la interrelación de los creadores y el público, y llevar el arte, tanto a los espacios adecuados para cada manifestación, como a las calles.

En esta edición, el evento ganó puntos en la socialización del material artístico. No solo se hicieron presentaciones en los espacios habituales, sino que la plástica, el teatro y la música en diversos géneros, fueron llevados a escuelas primarias, prisiones de la provincia y al hogar de ancianos de la ciudad cabecera. Siempre quedaron algunas deudas con la toma de lugares públicos, que, en ediciones posteriores, debería ser mucho más tangible, para que el avileño tenga un mayor contacto con las actividades, que aunque de forma casual, serían gratas para todos.

La trova definitivamente se convirtió en el pilar fundamental, destacándose las actuaciones de artistas provinciales como Santa Massiel y Motivos personales; demostraron las muchachas un dedicado trabajo de voces y letras pegadizas. También participó César Brown y su banda, que hicieron tararear al público casi todas sus melodías, y a cuyas presentaciones se unieron artistas invitados como William Martínez, en la guitarra eléctrica y Leorge Luis Crespo en el saxofón.

La trova santaclareña no podía faltar, y Michel Portela, Yaíma Orozco y Migue de la Rosa, fueron los encargados de representarla. Los cantautores hicieron varias descargas, promocionando el primer disco de La Trovuntivitus, 20 años de canciones  y cuya difusión en Ciego de Ávila fue posibilitada a partir del propio evento.

Con respecto a la jornada, Yaíma comentó que “es lindo llegar de fuera, tocar y que haya un público conocedor del género y de la obra de los artistas, y que la Casa del Joven Creador se encuentre llena”; mientras que Migue señaló la increíble educación de los avileños que, con silencio y expectativa insoslayable, se mantenían durante todos los conciertos. En este sentido también hubo ganancias, se logró un público que sabía lo que venía a escuchar y que valoraba cada una de las presentaciones.

Por otra parte, la variedad de actividades no fue la mejor, salvando la representación de música, literatura y cine, se sintió la pobre vinculación de otras manifestaciones como la danza, el teatro y, quizás, un poco más de artes plásticas. Es cierto que de haber sido más amplio el programa se necesitarían más espacios, pero de eso debe ir esta jornada: de explotar al máximo cada año la posibilidad de vestir bohemia la ciudad, y por medio de una planificación rigurosa vincular muchas más instituciones, para que realmente todo el mundo esté en función de darlo todo por el arte.

La organización del evento, a cargo de Yoani Soriano, creadora del mismo y especialista en producción de la AHS, logró una adecuada distribución, compromiso y entusiasmo por parte de los artistas invitados. Su fuerte vínculo con el proyecto, y las ganas de hacer del equipo de trabajo de la joven organización, se vieron reflejados sobre todo en las actividades que ni la lluvia pudo suspender. Todos los artistas cooperaron para darle al público lo que venían a disfrutar, quizás no en las condiciones planificadas, pero con el doble de ganas.

Aciertos y desaciertos, ganancias y deudas para el próximo año, pero sobre todo el reconocimiento a este importante proyecto que cada año, desde el 2009, le ofrece a Ciego de Ávila una propuesta diferente, donde los jóvenes artistas encuentran un escenario familiar y agradecido. Gracias a la AHS, y a otras instituciones colaboradoras como el Centro del Libro, la Dirección de Casas de Cultura, Artes Escénicas, Centro de Cultura, entre otras, que aportaron su granito de arena.

Ojalá y la propuesta cada año sea mucho más ambiciosa, sin dejar nada para después, y que finalmente les sea destinado un presupuesto exclusivo para el evento. Potencialidades hay, y bomba existe de sobra en la cantera de la AHS; solo resta aumentar las oportunidades, pues estoy segura que con proyectos como este la necesidad de revitalizar en nuestra provincia la Casa del Joven Creador ya no será una deuda pendiente, la preocupación pasará a ser: ¿dónde reunir a tanta gente?


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