Viernes, 16 de noviembre de 2018 5:37 PM

Motivos Personales: una cofradía de amigos

A propósito de la clausura de Trovándote, Invasor dialogó con uno de los miembros del Comité Organizador

Santa Masiel Rueda dice, en cualquier entrevista, que la música siempre estuvo en ella y que desde niña comenzó su interés por escuchar y tocar cualquier melodía. Sentimiento entendido con mayor claridad si decimos que su padre fue por años integrante de la orquesta Aragón y que en casa se escuchaban muchos y variados ritmos.

Mientras sus amigas jugaban a las “casitas”, ella lo hacía con la música y las muñecas servían solo de público. Cuando lo suyo era ya una pasión confirmada decidió integrarse al Movimiento de Artistas Aficionados y la historia comenzó a escribirse en positivo.

— ¿Cómo recuerdas tus inicios?

—Era muy activa participaba en concursos, talleres, en las actividades realizadas en la Casa de Cultura y así, poco a poco, me fui adentrando de a lleno en este mundo. Cuando había madurado un poco y tenía la edad requerida me presenté a las pruebas para entrar a la Escuela de Arte. Aunque obtuve buenos resultados, no lo logré. Por aquel tiempo se mantenían las escuelas de formación de instructores de arte y no lo dudé. Sería instructora en la especialidad de música.

— ¿Qué le aportó a su formación la estancia en esta escuela?

—Fueron buenos años, no obstante nunca me adapté del todo a la escuela y al ambiente porque mis preferencias musicales sonaban “raras” en relación con lo consumido allí. Me gustaba la percusión y fue lo primero que hice: toqué música popular cubana, baterías y el batá.

“Por eso digo que la guitarra llegó a mí por una necesidad debido a la intención de musicalizar algunas cosas que tenía escritas, todavía no eran canciones, sino desahogos. Así, dejo un poco la percusión y comienzo a usar este instrumento.”

— Una vez graduada ¿cómo mantienes esa dualidad de enseñar y ejercer la música?

—Me encanta el trabajo con los niños, incluso, hasta hace poco mantenía mi taller en la Casa de Cultura. Fue difícil amalgamar las jornadas, sobre todo, porque el instructor de arte está para enseñar y no para ser un artista profesional. Yo quería las dos cosas.

— ¿Cuándo llegas a la Asociación Hermanos Saíz (AHS)?

—En medio de estas contradicciones conozco a Ariel Barreiros, que me influencia sobremanera hasta darme cuenta y me ayuda a comprender que eso me gustaba. Por otra parte, las amigas de la escuela nunca dejaron de soñar con retomar el proyecto en algún momento. Entonces, llega Motivos Personales, claro con menos integrantes.

“Cuando solo teníamos el tema Si me pudieras querer, de Bola de Nieve, nos incorporamos a una caminata convocada por la AHS y comenzó el vínculo. Esta organización nos ayudó mucho con nuestro dilema de la profesionalización y logramos que una comisión, venida del Instituto Cubano de la Música, nos evaluara.”

— Buenas voces y excelentes composiciones ¿qué le faltaría a Motivos Personales?

—Hemos construido poco a poco nuestro nombre y repertorio, pero creo que grabar sería importante por constituir constancia y premio a tanta dedicación y esfuerzo. Digamos que si tu obra no queda refrendada en un disco no puede ser imperecedera. En esta añoranza la AHS ha tenido una participación importante y, quizás, para el siguiente año logre concretarse.

“Tampoco me quita el sueño porque lo que no puede faltarme son las ganas de trabajar y crear, sin eso no somos nada.”

— Otra aspiración…

—Quisiera que la peña Sobran los motivos, con cuatro años de creada, continúe en buena racha, captando público y ayudando al desarrollo de la canción de autor en Ciego de Ávila.

— Formas parte del comité organizador del Trovándote  ¿qué exaltarías o criticarías?

—Este evento en sus inicios fue una bomba y todavía sigue acaparando audiencias. Me gustaría que los artistas invitados fuesen mejor remunerados por su trabajo, pues la tendencia es tener una figura reconocida para la apertura. Sin embargo, son los jóvenes que no reciben nada a cambio los que garantizan las acciones comunitarias y el cumplimiento del resto del programa.

“También sería provechoso romper con las sedes habituales, ubicadas en el centro de la ciudad, y darle un carácter internacional.”

Con la certeza de que no hay apatía en la provincia con la trova y de que esta avanza y se erige, Santa Masiel Rueda apuesta por la música y sus motivos, siempre personales, para componer y cantar.


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