Martes, 21 de mayo de 2019 4:41 AM

Las mentiras de los otros (+Video)

La mentira, la verdad, la conspiración, las subjetividades del ser humano y la manipulación fueron algunos de los tópicos traídos a escena con la obra Lying Lidia, de la compañía norteamericana Caborca, que tuvo su debut anoche sobre las tablas del teatro Principal, como parte de las actividades del Primer Encuentro Teatral Pueblos Escenas.

Son Lydia (Laura Butler) y Margaret (Yaremis Félix) los personajes protagónicos, que, presas en una suerte de institución mental o cárcel, se enfrentan la una a la otra con criterios opuestos. La carga antagónica recayó sobre Jeanne Ann (Péle Sánchez) que actúa como cuidador o carcelero y azuza los conflictos entre ambas, desacreditando a Lydia y acusándola de mentir.

Las primeras transiciones sobrevienen cuando Lydia comienza a desmontar opiniones, al punto que Margaret viola las reglas y escapa una noche por debajo de la verja. Entonces comprende que las mentiras son de los otros y que su compañera de cuarto nunca la engañó.

Significó el desenlace un retorno al motivo que da inicio a la pieza y una trasmutación de las culpas. Ahora, Lydia no recuerda nada y Margaret es puesta en tela de juicio y desacreditada.

La escenografía minimalista y el telón abierto, desde mucho antes que irrumpiera el público, confirman el apego a los más contemporáneos modos de hacer teatro, que apuestan por la cercanía con el público y porque este ayude, también, a construir la acción dramática.

Con el diseño de luces y el vestuario de los personajes se evocó un ambiente surrealista y minimalista que reforzó la sicología de los diálogos y permitió al espectador sentir a plenitud la sensación de desconcierto y embuste.

Lying Lidia fue diversa, subjetiva, hasta extraña en una mirada superficial, y dejó abierta múltiples posibilidades para la interpretación. Sin olvidar que nos puso de frente a un tipo de teatro de corte sicológico y, por ende, más difícil de “degustar”.

A pesar de sus valores y de la ajustada interpretación de los textos por parte de los artistas, pareció densa y necesitada de más verosimilitudes con la realidad para anclar en el público la posibilidad de desentrañar con acierto cada uno de los códigos abordados, entendible hasta cierto punto, si valoramos las diferencias entre el contexto donde se originó la pieza y donde se exhibe ahora.

La cita continuará hasta el 21 de diciembre, en un intento por mostrar teatro del bueno y revitalizar las artes escénicas en el territorio.


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