Martes, 23 de abril de 2019 4:44 AM

Las “manos” del Polichinela

Quiso la genética que aquel espermatozoide fecundara a un único embrión y que, más tarde, este se dividiera en dos en el interior de María Antonia. Y eso, traducido al más puro español, significaba que tendría gemelos. Dos varoncitos le nacieron el 11 de agosto de 1992, dos niños idénticos a los que decidieron llamar Denis y Danis Menocal Pérez.

Y por esas vueltas que da la vida, los niños nacieron en La Habana, pero a los cinco años vinieron a vivir al municipio de Majagua, donde, al parecer, comenzó todo.

“Allí conocimos de la tradición de los bandos, y ahora mismo no te podría decir por qué somos del rojo", dice Denis. "Solo sé que un día estábamos en los ensayos, nos gustó más y en él nos quedamos”.

Danis interrumpe. “Lo que sentimos es fanatismo, nosotros hacemos lo que sea. Si hace falta alguien que baile, que pique madera, que cante, ahí estamos los dos”.

Dicen que es imposible concebir dos personas iguales y que, incluso, los gemelos tampoco lo son. La ciencia demuestra todo lo contrario y, en este caso, aunque existan pequeñas diferencias entre el peso corporal, la forma de hablar y los gestos, pocas veces se tiene la oportunidad, como periodista, de hacer dos entrevistas en una. Por separado sería imposible.

“Nosotros venimos juntos desde chiquiticos, literalmente, y siempre nos llamó la atención el arte en sentido general. Danis y yo empezamos a hacernos artistas en el circo Futuro Luminoso, de Majagua. Allí estuvimos desde los ocho hasta los 22 años; fuimos sus directores por un tiempo y la verdad es que aprendimos muchísimo, y nos sirvió de base para entrar a la Escuela de Instructores de Arte, en la manifestación de teatro”.

En ese tiempo conocieron a una persona que se torna como referente cuando de teatro en Ciego de Ávila se habla y que, con el paso del tiempo comenzó a encarnar el papel de figura paterna, porque con él han aprendido de todo.

Yosbany Abril fue uno de los profesores durante la etapa como instructores y con él supieron de técnicas teatrales, de enganchar al público desde el principio de la obra, del amor al tabloncillo. Justo por eso fue que, luego de cuatro años de servicio social, un buen día llegaron a Ciego con el conjunto artístico XX Aniversario, se encontraron con Abril y le pidieron formar parte del Guiñol Polichinela.

¿Cuál fue la respuesta? Se convirtieron en los “jimaguas” del grupo, y a esa hora ninguno de los dos iba a ponerse a explicar que eran gemelos porque si un espermatozoide y un óvulo…, en fin, eso ya no importaba.

En primer plano, dos jóvenes con las manos en altoHasta en los ensayos, los gemelos tienen que estar juntos

Dos años han transcurrido desde que Yosbany les dio el sí y “ese tiempo ha sido muy emocionante, porque estar a la altura de personas que fueron tus maestros es un reto fuerte. Ahora estoy seguro de que no quiero hacer otra cosa que actuar en Polichinela, no quiero otro director, me quedo con esta familia”, cuenta Danis.

—Ustedes trabajan con niños, generalmente, ¿alguna vez les ha pasado que pierden su atención?

Por suerte nunca —responden los dos—.

—Hemos creado una base en la improvisación. Los niños son muy distraídos y hay que tenerlos “enganchados” desde el principio y Yosbany le sabe mucho a eso —dice Denis—. Te puedo asegurar que un espectáculo para niños lo disfruta hasta el padre que trae a su hijo a la función.

—Y, dentro del teatro que hacen, ¿prefieren los títeres o encarnar el personaje ustedes mismos?

—Los dos son difíciles, pero igual de emocionantes —se adelanta Denis—; lo que sucede es que con los títeres podemos hacer cosas que normalmente un actor no podría, por ejemplo, volar o hablar de cabeza. Aunque, las obras con retablos también nos permiten trabajar en vivo, mostrarle al público quiénes somos.

Danis no se queda callado.:“Tienes que ponerle el doble de empeño a ese pedazo de atrezo para que cobre vida y parezca real”.

Los hermanos, junto a Polichinela, han salido de su sede, en la sala Abdala de la capital avileña, para desdoblarse en la pequeña pantalla con el programa Las sorpresas del tío Pacolo, un proyecto con tres años de creado que los hace soñar.

“En él, mi hermano Denis es el payaso Pon y yo, Pin. Creo que Yosbany emplea el parecido que tenemos para unirnos en un solo personaje y alterar a Luna, una de las niñas del programa."

“Al principio a mí no me gustaron los personajes —nos cuenta el otro gemelo—, yo sentía que me volvían loco, pero no me di cuenta de eso hasta que vi el programa. Son dos payasos muy traviesos, y eso sale por la pantalla del televisor."

Pero antes de ser Pin y Pon, ya los hermanos habían pasado por la piel de otros dos payasos: Canillita y Pepinillo; lo que demuestra que el arte de las narices rojas y los grandes zapatos viene con ellos desde mucho antes, pues vuelven a ser los niños que soñaron siempre con tener uno en casa.

Sus expectativas vuelan alto por estos días, mientras cuentan las horas para participar en el Festival Nacional de Teatro en la provincia de Camagüey. Hasta allí llegarán con la obra La carpetica de Yarey, para probar suerte con el público agramontino. Detalles quedan por limar, pero…

—¿Qué no le puede faltar a una puesta en escena de Polichinela?

—La mano de Yosbany Abril —dice Denis.
—Seguro —afirma Danis.
—Él lo es todo —agrega Denis—, lo piensa todo, y hasta ahora nos encanta como lo hace. Y al público también.

—¿Pueden aportarle elementos a las obras?

—Antes de repartir los personajes y aun sabiendo él qué actores pueden interpretarlos mejor, Yosbany realiza un casting en el que cada uno debe defender el personaje que quiere —refiere Danis.
—Así tenemos la oportunidad de vender ideas, textos, emociones —continúa Denis—, eso nos permite aportarle muchísimo al director.

—¿Alguna vez han trabajado cada uno por su lado?

Nunca —responden los dos, a coro.
—Es algo que tiene que ver con nuestra identidad —agrega Denis—. Nunca nos hemos separado; cuando único pensé que iba a pasar fue durante el Servicio Militar pero, por suerte, también lo hicimos juntos, es que nosotros no podemos estar el uno sin el otro.

Dos jóvenes en primer plano, segundo plano tabloncillo de teatroUno es imprescindible en la vida del otro, separados nunca

—¡Pero viven separados!

Esa es una larga historia que he sufrido mucho —dice Danis—. El día que me dieron la noticia de que mi hermano se mudaba para Ciego lloré, no te puedo decir cuánto. Ya nos hemos adaptado un poco, pero con la condición de que tenemos que llamarnos constantemente.

—¿Cuántas llamadas?

—7 u 8 diarias —responde Denis.
—Yo paso por su casa cada vez q vengo a Ciego, almuerzo ahí y antes de irme vuelvo a pasar. Creo que separados… —abunda Danis.

—...separados nunca  —termina la frase Denis.

Por mucho que el constante viajar entre Ciego de Ávila y Majagua le robe horas al sueño de Danis, “Me levanto todos los días, miro al espejo y digo: Yo soy actor. Y por eso es que hago todo en esta vida, hasta quedarme cuatro días con la misma ropa porque no me ha dado tiempo ir a Majagua. Eso es lo que me gusta, estar aquí con mi otra familia”.

“A eso le agregaría tres cosas sobre Yosbany —vuelve Denis—; él es una bella persona, en lo personal y en lo profesional, sabe diferenciar mucho lo profesional de lo personal y poco a poco se mete en lo profesional y en lo personal de cada actor."

—Ahora háblenme de ustedes. Denis, si tu hermano no estuviera en esta conversación, ¿cómo lo describirías?

—Mi hermano es mi sangre, mi vida, mi otro gran amigo. Nosotros somos como las manos, que una lava a la otra y las dos lavan la cara. Sin él no podría hacer nada de lo que hoy hago, y es mi mejor crítico y mayor consejero; ni siquiera nuestra madre, porque sabe mi vida, sabe todo de mí. No hay un secreto; sí discutimos como todos los hermanos, pero sin él no pudiera vivir.

—¿Y tú, Danis?

—Resumiendo todo en dos palabras: lo amo.


Comentarios  

# Liem 26-09-2018 18:12
Los conocí cuando trabajaban en el circo de Majagua y disfruté mucho el espectáculo. Son realmente buenos en lo que hacen.
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