La nota disonante del Circuba 2018 (+Post)

La llegada del circo en el mes de agosto a Ciego de Ávila estaba anunciada desde principios de este año y para sorpresa de muchos (inclusive de los propios artistas), las cosas no salieron a pedir de boca, en buen cubano.

— Ustedes van a decir por la prensa lo que pasó ¿verdad?

— ¡Claro!, le dice la periodista a una muchacha preocupada porque la función debió empezar a las nueve en punto de la noche y eran casi las diez menos cuarto cuando el público comenzó a desesperarse.

A la expectativa estuvieron todo el tiempo quienes vieron subir y bajar en más de una ocasión el mástil para las acrobacias y contemplar a las exóticas modelos figurantes del cabaret Tropicana pasar de un lado a otro disimulando los atuendos.

Justo a las diez de la noche se rompió el silencio e inició el espectáculo que prometía ser ante todo, exquisito. Porque Circuba 2018 viaja por Cuba reunió talento de Argentina, México, Colombia y el país sede, además de primeros bailarines del Ballet de Camagüey.

Primer acto: el Rolan Rolan. Ese cilindro hueco al que el artista va sumando piezas y debe mantener el equilibrio, al mismo tiempo que el espectador cuida de que no se le salga el corazón, porque, mire usted, cuánta capacidad tiene el circo para conectar a la gente.

Sorprendió, otra vez (porque ya lo había hecho en agosto del pasado año), la mexicana Paola Casper, representante de la Universidad Mesoamericana de Puebla con su Hula Hoop, convirtiéndose en la envidia de las niñas, pues, ¿quién se atreve a bailar el ula-ula colgando del techo?

Las contorsiones de Stefany escalofriaron a muchos mientras que los payasos Metebulla y Bonsái hicieron reír al más serio, haciéndonos recordar los tiempos de infancia, cuando una nariz roja y zapatos grandes nos hacían retorcer de la risa.

Así, los actos posteriores que incluyeron malabares, suiza acrobática por parte de la Compañía Havana y la interpretación de la pieza Aguas Primaverales en puntillas de pie, le iban dando a la noche un toque fantástico, conjugado con el excelente diseño de luces y banda sonora capaces de convertir el tabloncillo de la Sala Techada Giraldo Córdova Cardín, en un lugar muy parecido a la Carpa Trompoloco de la capital cubana.

Un cierre solo comparable con el cambio rápido de vestuario protagonizado en estos predios, hace un año, por Lucía y Sixto, fueron los patines acrobáticos del dúo Ángeles que impidieron al espectador aplaudir y observar al mismo tiempo, cuando la concentración era fundamental en los artistas y en nosotros.



Pero lo que más sonó esa noche, la primera de las cuatro presentaciones en la Ciudad de los Portales, fue lo que no se dijo y que se sabrá cuando los lectores interpreten estas líneas.

Según José Manuel Cordero, coordinador general de la gira, el tabloncillo no tenía las condiciones necesarias. “En la mañana, debimos hablar con el Centro Provincial de Higiene y Epidemiología para que fumigaran el escenario porque estaba lleno de pulgas, muy injustificado si hacía varios meses que se conocía nuestra visita”.

El Subdirector Provincial de Cultura, Roberto Jiménez González aseguró a este medio de prensa que, con antelación a la puesta, las autoridades pertinentes, incluidas las del Poder Popular municipal, conocían de la gira luego de una reunión de puntualización efectuada en el mes de febrero. No obstante, quedaron muchos cabos sin atar.

Sumado a ello, las demoras con el audio fueron lógicas, pues, luego de que la consola de la gira fuera robada en la provincia de Holguín, como lo asegura Cordero, se le pidió a cada territorio que asumiera con la suya, razón por la cual los ajustes conllevaron casi una hora de retraso.

La escasa divulgación de los sucesos artísticos en esta provincia sigue quedando coja en esta mesa de tantas patas. En la primera noche la Córdova Cardín pudo llenarse, incluso desbordarse como lo ha hecho en otras ocasiones, pero no fue así. Por desagracia y para mala impresión de los artistas, fue Ciego de Ávila la nota que desafinó.