Jueves, 18 de julio de 2019 9:32 AM

“La Cultura, por mi parte, no va a parar”

Salvaguardar nuestras tradiciones es prioridad para ratificar la identidad como principal patrimonio. En Ciego de Ávila, la manifestación danzaria contribuye, en gran medida, a mantener estos presupuestos.

Quizás no sea esta una provincia con un número significativo de compañías danzarias profesionales, pero Oshkpua Irawo destaca en este panorama. Como grupo de ballet folclórico, con más de 16 años de fundado, María Victoria Negret, su directora, no ha dudado en cimentar y transmitir nuestra herencia cultural popular.

Todavía recuerda los tiempos en que comenzaba a nacer la Brigada de Instructores de Arte, en la que, incluso, en determinado momento, tuvo que desempeñarse como alumna y profesora simultáneamente, hasta que se graduó el primer grupo de instructores. “Esto sucedió en 1982, y en ese mismo año comencé a dirigir el Departamento de Danza en la casa de cultura José Inda Hernández, donde fundé el grupo Dahome, que después tomó el nombre Raíces. Este conjunto danzario llegó a alcanzar categoría ¨A¨ como aficionado, la máxima, que también ostentaron la compañía XX Aniversario, de Majagua, y La Cinta, de Baraguá.”

Con esta agrupación llegó hasta el Festival Wemilere, de Guanabacoa, en el 2000, donde obtuvo el primer lugar; y el año próximo, a pesar de no permitírsele una segunda participación, por las reglas del concurso, volvió a asistir.

Convenció al jurado para ir y mostrar una presentación no competitiva del grupo ganador anterior y, por azares de la vida, terminó compitiendo y repitiendo el primer lauro que, una vez más, trajo a casa.

“Estando en La Habana para este festival de 2001, me dijeron que tenía que presentarme compitiendo y, como de seguro había llevado el mismo espectáculo del año anterior, no podría participar. Sin embargo, había montado otro, con nuevo diseño, vestuario y coreografía, así que volví a poner a mis muchachos en el escenario y se ganaron nuevamente el gran premio.”

Ciego de Ávila por esa fecha aun no tenía una compañía de ballet folclórico profesional y era una necesidad, ante el reclamo de que cada territorio debía tener una. Por los resultados alcanzados y por un pedido de Virginio Menéndez Moro, desde ese entonces director provincial de Cultura, se fundó el 3 de marzo del 2003 el Ballet Folclórico Oshkpua Irawo.

“Recuerdo que lancé, algunos meses antes, una convocatoria abierta para jóvenes con aptitudes danzarias que estuvieran interesados. Así formé el nuevo grupo, con integrantes de Raíces y con otros seleccionados a través de esta convocatoria. Vinieron a evaluarnos del Consejo Nacional de las Artes Escénicas y nos hicimos profesionales.”

En esta rama de la danza profesional folclórica, los eventos, generalmente, son de representación y de diálogo, no competitivos. Pero por su elevado desempeño artístico, Oshkpua Irawo ha participado, cada año, en disímiles festivales. “Con frecuencia anual hemos mostrado nuestro quehacer en el Olorun, en Camagüey; el Trinifor, de Trinidad; El Día de la Danza, en Las Tunas; el Eva Gaspar in Memoriam, en Primero de Enero; y en El Festival del Caribe; y aunque estos dos últimos son de aficionados, en muchas ocasiones, participamos.”

Además, gran parte del folclórico estuvo en Venezuela cumpliendo dos años de misión internacionalista, donde realizaron presentaciones, y también fueron en calidad de profesores. Han participado, a su vez, en el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. Durante varios años preparan las jornadas por el Día de la danza y han cobrado fortaleza con los ocho años que llevan realizando el evento nacional Buscando la Tradición.

“Me siento realizada con mi grupo. Siempre he tenido muy buenos resultados, y el reconocimiento y agradecimiento del público en todos los lugares que nos hemos presentado. Incluso, durante algunos años, fui a muchos pueblos, como especialista, para transmitir el conocimiento adquirido.”

Varias distinciones como la Ornofay, que confiere el Centro Provincial de Patrimonio, y la Llave de la Ciudad, otorgada por la Asamblea Municipal de Poder Popular, han reconocido el valor de María Victoria para la cultura avileña.

“No obstante, me siento insatisfecha con el cine-teatro Iriondo, no como mi sede de ensayos, sino como teatro de la ciudad, que dicen que aún es. Pero no reúne las condiciones necesarias para ofrecer espectáculos dignos, nos falta equipo de audio, de luces.” Esto implica que el Oshkpua Irawo tenga que recurrir a otros espacios para ofrecer su arte, y que debe valorarse el inmueble para una reparación a conciencia, no como las realizadas en los últimos 15 años, que han sido más de una y sin resultados notables.

“Como directora también tengo inconformidades. Las evaluaciones nacionales son cada vez más engorrosas, burocráticas e irregulares, y mis bailarines dependen de estas para categorizarse. Los salarios continúan siendo muy bajos, los dos primeros años, los muchachos cobran solo 225.00 CUP, y cuando se evalúan, por muy buena calificación que obtengan, casi nunca llegan a más de 500.00 CUP.”

Resulta importante valorar estos casos, pues son los artistas quienes sostienen los baluartes tradicionales cubanos y se esfuerzan cada día para fomentar la cultura avileña; trabajan para el pueblo. Quizás, como dijo Fernando Rojas, viceministro de Cultura, en la recién realizada Asamblea Provincial de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, la opción de repensar quiénes son los que están en el polo turístico trabajando, sea la solución.

María Victoria Negret, directora del ballet folclórico Oshkpua Irawo

Posted by Alejandro García Sánchez on Tuesday, May 14, 2019

Además, después de un meticuloso escrutinio, tal vez, pueda insertarse este grupo, de forma regular y adecuadamente remunerada, en la cayería norte. Porque el trabajo artístico debe ser recompensado y el estímulo aumenta la calidad de la obra.

“Es increíble que entre nosotros mismos tengamos que reunir el dinero para comprar los instrumentos musicales y los accesorios. Cada año, al bailar en la Comparsa Artística, mis bailarines donan su vestuario para nuestro closet colectivo, pero después nosotros debemos adecuarlo y engalanarlo para cada presentación. Son fuertes contratiempos, pero, aun así, la cultura, por mi parte, no va a parar.”  


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