Instantes de una Feria

La XXVIII Edición de la Feria Internacional del Libro dijo adiós a la ciudad cabecera de Ciego de Ávila, para continuar hacia otros escenarios, pero la lectura, una vez más, mostró resistencia frente a la enajenación que produce en las jóvenes generaciones el consumo exclusivo que, de mano de las nuevas tecnologías, hacen de opciones como los video-juegos, las series televisivas o el mecanismo de difusión alternativo conocido como “el Paquete Semanal”.

En esta ocasión, se vendieron más de 80 000 ejemplares, cifra que supera en cerca de 10 000 a los comercializados en la pasada feria; aires de esperanza que fueron impulsados por factores como lo novedoso en los títulos presentados este año y la cuantía de los libros infantiles que se pusieron en venta, entre los que destaca el siempre esperado Había una vez, que, esta vez, resultó el más vendido.

Eduardo Heras León, escritor al que estuvo dedicada la presente edición, tuvo presencia en nuestra provincia con seis de sus obras, entre ellas Dolce Vita y Los pasos en la Hierba, esta última en una nueva edición.

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Como en anteriores oportunidades, el área más visitada fue Plaza Ciego del Ánima, por la variedad de títulos y actividades infantiles que se presentaron allí durante el evento, elementos que propiciaron el acercamiento con el público más joven.

Los encuentros teóricos que acontecieron en la Casa del Joven Creador estuvieron entre los espacios más significativos para el público especializado. Sin embargo, no siempre tuvieron el privilegio de contar con un auditorio numeroso, quizás, por la no visibilidad de un programa palpable al alcance de todos que promocionara cada encuentro de la Feria.

En este espacio se dieron cita reconocidos escritores cubanos, como Rafael de Águila, quién compartió su obra Todas las patas en el aire, premio Casa de las Américas 2018, y sostuvo un conversatorio con los presentes acerca de los obstáculos sociales e institucionales que atraviesa el escritor cubano actual. También se presentó Roberto Viña, como invitado de la peña La Siempreviva, de Claudette Betancourt, miembro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS).

El escritor Reynaldo González, avileño de pura cepa, Premio Nacional de Literatura 2003, director de la revista La Siempreviva, y a quien estuvo dedicada la XIX Edición de la Feria Internacional del Libro, resultó el protagonista de un interesante encuentro literario en el Área Sin pestillo, de la AHS. Durante el intercambio, resaltó los disímiles factores sociales, aprehendidos en este territorio, que marcan su escritura, entre los que figura la constante necesidad de postularse en contra del racismo. Un conversatorio pregnado de detalles fluyó en función de su obra Siempre la muerte, su paso breve, la cual cuenta, hasta el momento, con cuatro ediciones y es un homenaje a su tierra natal.

EscritoresDiferentes espacios propiciaron el acercamiento del público con los autores y su obra

Los niños continuaron siendo un público fiel a la Feria, objetivo bien logrado a partir de numerosas actividades colaterales que se insertaron dentro del programa y funcionan como puente con el incentivo de la lectura. Destaca el espectáculo del proyecto Mi Sol, de Jicotea, donde poesía, música y danza convidaron al disfrute de los pequeños espectadores y sus acompañantes.

La ocasión posibilitó la presentación oportuna del escritor José Miguel Sánchez Gómez (Yoss) con dos de sus títulos: Reto Prehistórico y El grifo casi feliz, este último vendido durante la feria.

Entre los autores de casa que mostraron sus últimas creaciones estuvo Mayda Batista, quien exhibió Para dormir a un elefante, que, producido en colaboración con el ilustrador Vasily Mendoza, describe una historia sencilla, con destellos de humor ingenuo y empapada de amor maternal, a partir de los versos.

Más que ingresos, cantidad de ejemplares, títulos o autores más vendidos, la Feria evidenció que la lectura continúa siendo un hobby o necesidad que demanda mayor atención en los tiempos actuales. El reto sigue siendo enorme, pero no se ha de caer en la conformidad. El deseo de conquistar un número cada vez mayor de lectores siempre deberá estar, y los atractivos para lograrlo cada año, incrementarse.