Guardado en el regazo: El Punto Cubano (+Video)

Es noticia aun, la declaración de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, al Punto Cubano y la Rumba, como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, dos de los complejos musicales del país de mayor valía y aceptación por el pueblo cantor.

“Primero fue la rumba, después fue el punto cubano, mañana será el son, las parrandas… El patrimonio de Cuba es riquísimo, yo siento un gran orgullo de ser cubano, parte de un pueblo que ha entregado tanto al arte universal, y que se ha servido del arte para enfrentar todas las vicisitudes que ha vivido a lo largo de la historia”, dijo con gran emoción Miguel Barnet en el acto de entrega del galardón.

Lo mejor de vivir en el centro de la Isla, es saberse mucho más heterogénea que otras zonas del país. Ciego de Ávila, considerada también como ciudad de paso, ha devenido en una diversidad extraordinaria respecto al tipo de Punto Cubano o Guajiro, como también se le conoce.

Desde los años iniciales del pasado siglo en el territorio avileño y particularmente en la jurisdicción actual del municipio de Majagua, no había fiesta bailable campesina que se respetara, donde no se incluyeran en el programa de actividades, las ceremonias bautismales para cristianar a los niños de las sitierías cercanas, el juego de pelota entre aficionados de la comarca y, por supuesto, el torneo de cintas entre los bandos Azul y Punzó (hoy Azul y Rojo), para el cual se elegían sendas madrinas, nueva jerarquía o dignidad que vino a destronar las reinas del pasado monárquico.

En las comunidades campesinas del actual territorio majagüense, ubicadas en Derramadero, Limones Palmero, Guayacanes, El Maíz, Las Vueltas, Cañada Honda, La Vega, El Mamonal, La Julia, Lázaro López y otras, la presencia de los bandos en los torneos de cintas se mantendría hasta los primeros años de la década del sesenta.

En 1973, ocurre un acontecimiento que habría de repercutir fuertemente en la difusión de nuestra cultura popular tradicional campesina: junto a Héctor Ruiz Pérez (Tico) y a otros artistas aficionados majagüenses procedentes del grupo “Cabalgata guajira”, Ángel Morán funda el Conjunto Artístico XX Aniversario, en cuyo repertorio están presentes nuestros bailes tradicionales, los cuales sin perder su prístina frescura, muestran una elaboración artística que los renueva y enriquece.

El punto cubano que defiende principalmente este Conjunto, respetando las síncopas y la corrida corchea, utilizando los elementos claves para tocarlo bien, incluye guitarra española, tres, laúd cubano y triple. En esta zona se le conoce como Punto espirituano, por estar más cerca de la región que en ese momento era una de las villas más cercanas a la zona avileña.

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Sin embargo, en la zona suroccidental de Baraguá, otra forma de tocar el Punto se disfruta. Por estar tan pegado al Camagüey, sus pobladores han cultivado lo que se conoce como Punto Clave o Fijo, estilo en el que un cantante mantiene el mismo tempo y compás.

Por otro lado, el punto de parranda es eje de atención y de vida para los pobladores de Florencia y territorios aledaños. Hacen muchas veces acompañar de la música, un juego tradicional llamado El Velorio; y de conjunto a ello, tomar ron guardado en la tierra, es verdadero jolgorio.

Las tierras avileñas guardan en su regazo tres tipos del Punto Cubano que por estos días recibe no solo un reconocimiento por las prácticas, representaciones, expresiones, conocimientos y habilidades desarrolladas por un pueblo, sino el aplauso a la vida cotidiana, a la sensibilidad de muchos, y por supuesto, a las sendas de la admiración de quien nos abraza: la música.

Ciego de Ávila es la única provincia en el país en el que convergen las distintas maneras de hacer esta música, según declaraciones de Yoan Zamora, coordinador general del Simposio Nacional de Patrimonio Sonoro.

La celebración inmaterial

Tiene además esta provincia, un desafío más allá de teorías y estudios (que generan buenos resultados) y es realizar una gran festividad en el que el pueblo todo, disfrute y, mucha más voluntad de las instituciones culturales por preservar la sonoridad de este legado, retraído y aguzado.