Miércoles, 22 de mayo de 2019 2:49 PM

Gloria a ti (+Video)

Un merecido homenaje a una trabajadora del Museo Provincial de Ciego de Ávila, Simón Reyes Hernández, durante casi 30 años.

¿Qué sería de nuestra cultura sin la entrega y compromiso de ciertas personas que han convertido su labor en este ámbito en una tarea casi personal? A ellas les debemos el rescate y mantenimiento de nuestras tradiciones. Gloria Delfina Piñero es una de estas trabajadoras, que con un amor infinito se han entregado durante décadas a la faena cultural avileña.

— ¿Cómo fueron sus inicios laborales y cómo llega al sector cultural?

— Cuando terminé el bachiller estuve impartiendo clases de Español-Literatura en una secundaria básica en el municipio de Venezuela, ahí descubrí la pasión por la docencia. Poco tiempo después tomé un curso de dibujo técnico en La Habana y, como tal, me desempeñé 20 años vinculada a la construcción. Simultáneamente impartía clases en la enseñanza obrero-campesina.

“Debido a mi gusto y consumo de las actividades culturales en la provincia comencé a trabajar en 1989 en el Museo Provincial Simón Reyes Hernández. Inicialmente estuve en el departamento de Proyectos, como dibujante-técnico también, pero, poco después, me trasladé al de Animación. Ejercí varios años como dirigente de este, hasta principios del 2018, cuando decidí quedarme solo como promotora, debido a que ya tengo más de 70…”

— ¿Satisfacciones en el trabajo?

— Infinidades. A lo largo de los años he conocido a muchísimas personas que me han aportado a mi carrera. No dejo de adquirir conocimiento. Me satisface enormemente ver como el público disfruta las actividades, que tanto lucho por promocionar y organizar.

“Hace muy poco fui invitada a la escuela General Antonio Maceo en Santo Tomás, a entregarle un premio a un niño de cinco años con notables habilidades para el dibujo. Me emocioné con solo verlo, su reacción, y pensar que ese reconocimiento pudiera ser el incentivo para que se concretara en él la vocación por el arte.”

“También he recibido varios reconocimientos institucionales, que aunque para algunos pudieran ser simples papelitos, para mí son gran parte del fruto de mi trabajo. Dentro de estos puedo mencionar varios del Centro Provincial de Patrimonio Cultural, del Museo Simón Reyes y de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba, otros de la Red TransCuba y de Musicávila. Y el que más me emocionó y sorprendió, porque a pesar de estar siempre vinculada a la gala de premiaciones no supe nada hasta el momento en que me lo entregaron, el Premio Ornofay.”

— ¿Ha tenido sinsabores?

— Claro, pero tengo la capacidad de borrarlos de mi mente si obtengo un buen resultado final, y así he desechado muchos. Otros no se me olvidan, porque esta labor de promoción te regocija cuando ves la atención, disfrute y trascendencia de tu desempeño y cuando no es así, te sientes abatido.

“Recuerdo una actividad que convocamos en honor a los trabajadores sociales, y cuando iba a comenzar estaban todos los invitados, menos ellos. No recibimos ni una llamada de inconveniencia o disculpas. Esas situaciones te duelen, porque uno vive de los momentos de gratitud, no de indiferencias.”

— ¿Sigue colaborando con el Museo?

— Sigo ejerciendo la función de promotora. No puedo decir que no, estoy comprometida con este lugar. Sobre todo, con la actividad El patio de los abuelos, todos los sábados, donde trabajo con un grupo de ancianos con unas ganas de vivir inmensas. Mantengo un espacio acogedor, con Oscar Solís, un guitarrista magnífico que nos acompaña hace muchísimos años y otros invitados. Además de El rescate de tradiciones, donde se demuestra la importancia de conocer nuestras raíces.

“Otra importante misión es inculcarles a las nuevas generaciones de trabajadores la responsabilidad con que creo, se debe trabajar. Demostrar que la entrega es sinónimo de buenos resultados y el agradecimiento del público.

“Mientras tenga lucidez y sienta este amor por mi trabajo, aquí estaré.”


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