Martes, 25 de septiembre de 2018 3:10 AM

Feria avileña del libro propone más y mejor

En su segunda jornada, la Feria del Libro en Ciego de Ávila rompió con la monotonía de las calles, para llevar hasta los hogares, centros educacionales y de trabajo, desde las arterias principales, los soplos de aire vigorizante en que se ha convertido la fiesta de la literatura.

Para saber más sobre la Feria puede leer:

Otra vez, la sede del Archivo Histórico Provincial fungió como el espacio ideal para debatir sobre temas de historia contemporánea y adquirir, al mismo tiempo, ejemplares de ese corte.

Para que el efímero acto de comprar un libro trascienda y los avileños lo consuman, al menos con la noción de saber de qué va, es que en esa misma fecha se realizó la mesa interactiva: Eusebio Leal: historia, patrimonio, arquitectura y urbanismo, moderada por la Máster en Ciencias Mayda Pérez García y en la que el historiador de la ciudad el Máster en Ciencias Ángel Cabrera Sánchez, la directora del Centro Provincial de Patrimonio, Doralys Nuez González y el Máster en Ciencias Hernando Hernández Prado, fueron los panelistas.

El espacio, protagonizado por estudiantes, trabajadores del centro e invitados, fue la justificación perfecta para disertar sobre la importancia de nuestros símbolos, tanto nacionales como locales, el estado de la arquitectura de la ciudad y la de La Habana, pues según Hernández Prado “es la ciudad más importante de Cuba”.

Simultáneamente, los avileños pudieron adquirir, en la propia institución, libros como Jorge Ricardo Maseti, el comandante segundo, de los autores Conchita Dumois y Gabriel Molina, Estados Unidos vs. Nuestra América. El gobierno de Barack Obama (2009-2017) de Luis Suárez Salazar, Hugo, el de siempre, anecdotario concebido por Salomón Susi Sarfate, además de la revista cultural Videncia números 39, 40 y 41.

Fue preciso seguir los pasos del público lector en las calles y su andar nos llevó hacia la Galería Raúl Martínez, donde radica el pabellón de literatura infantil. Allí, los niños pudieron adquirir libros de ortografía como Acompañarte a la escuela, un cuaderno con un valor de 5.00 pesos, diccionarios de Lengua Española, así como ejemplares de La palabra imaginaria, libro de poesías con la autoría de Marisa Vannini, Abracadabra ¡tú haces la magia!, De Nerys Pupo y Enrigue Pérez, y otros en pequeño formato para colorear.

Justo donde se encuentra la librería Juan Antonio Márquez y en la que está emplazada la literatura dedicada a los jóvenes, los avileños pudieron encontrar Por amor a 2, de Mario Martínez Delgado y con ilustraciones de Lea del Valle, Me cuadra, de igual autoría, pero con imágenes de Ana Roxana Díaz, además de otros de corte jurídico como el Código de Familia, la Ley de Navegación Marítima, Fluvial y Lacustre, y la Ley de Inversión Extranjera, a un precio de 25.00 pesos.

Horas más tarde, en la plaza Ciego del ánima, se efectuó la presentación por el escritor avileño Arlén Regueiro de los números 3 y 4 de la revista Pauta, perteneciente al Fondo Cubano de Bienes Culturales y seguidamente, el lanzamiento de Memoria oculta de La Habana, del escritor y periodista Ciro Bianchi Ross.

Ni el público avileño ni la mayor parte de los medios de prensa estuvieron presentes para compartir palabras con el merecedor del Premio José Martí por la obra de la vida en 2018, en un intercambio propiciado por la intelectual del patio Carmen Hernández , al que, por azar, se sumó José Aurelio Paz, también agasajado con importante reconocimiento.

Memoria oculta de La Habana, es una recopilación de las 50 mejores crónicas del autor publicadas en el diario Juventud Rebelde, porque para Bianchi Ross “el destino del buen periodismo tiene que ser un libro”. Con prólogo de Leonardo Padura, el texto compila, en su segunda edición, las esencias de La Habana de la colonia, mayormente, en escritos como Mi reino por una cubana II, Es lo que doy yo de propina, ¡Me robaron mil pesos!, y El crimen del siglo.

Fue uno de los momentos más significativos de la jornada y otra vez la apatía de quienes merodeaban por los alrededores deslucía y dejaba qué desear del pueblo avileño. No obstante, la feria continuó, como el evento cultural de relevancia que es.


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