Domingo, 19 de agosto de 2018 3:18 AM

Feeling como en casa en Ciego de Ávila

Un café caliente para “poner en cintura” a la garganta, un sofá mullido en el que descargar los nervios y unas mujeres dotadas de potentes voces, pusieron a la expectativa, desde el primer acorde, al público presente en el Teatro Principal de Ciego de Ávila.

Ellas cantan Con-cierto feeling es la obra maestra de Andresito Hernández, pianista avileño que integró y dirigió orquestas como Son 14 y el Yambú, y que en esta ocasión acompañó a las intérpretes, en una presentación bendecida por la exquisitez del repertorio.

Una a una, las protagonistas de la noche se presentaron ante el auditorio, como quien tiene mucho por decir, cuenta de dónde viene y cuáles son sus sueños, hasta que sonaron los primeros acordes del tema Perla Marina.

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Fue entonces que, el concierto se convertía en descarga entre el público, aquellas cubanas y las culturas de sus patrias chicas (Bayamo, Santiago de Cuba, Holguín, Morón y Ciego de Ávila), mientras que la sensualidad de cada voz coqueteaba con los añejos temas.

Casi a mitad del encuentro, se sumaron Ernesto (en el bajo) y Alberto (en el drum) para transformar las armonías y darle fuerza a ritmos del patio y foráneos, en un intento por remover los cuerpos presentes. ¡Y lo lograron!, cuando los cinco toques de la clave cubana se adueñaron del Principal.

Mas, no todo fue “coser y cantar” como reza el popular refrán. En el momento preciso, la voz mestiza de un hombre de tabloncillos hablaba de peleas de boxeo y comidas reforzadas. Era Juan Manuel Rivas, el último alumno del Luis Carbonell, mostrando sus dotes como orador a través de Igual que el niño Valdez.

Resultó impresionante, al menos para alguien que no es experto en el tema, el acople de las voces, los registros que alcanzaron, así como la facilidad para moverse entre tangos, sones o boleros. También lo fue la destreza de Andresito al estar, siempre detrás del piano, y sin partituras, lo que dio muestras de horas de ensayo, preparación y, por ende, respeto a quienes pagaron por ver arte.

No obstante, quien asistió al Teatro esa noche, notó un pequeño desajuste. De las siete mujeres que debían participar asistieron seis, y aunque la diferencia no repercutió en la calidad del concierto, evidencia cierta descoordinación entre la promoción de los medios de comunicación y lo que sucedió en vivo.

Pero Ciego de Ávila se merece más acontecimientos como este, a pesar de que la asistencia a los palcos no se corresponda con la calidad de las propuestas.

De a poco y con persistencia, se debe ganar, y el ejemplo está aquí. No hacen falta tantos recursos artísticos cuando la puesta, sencilla y con buen gusto, nos hace sentir como en casa.


Comentarios  

# barbaro martinez 29-12-2017 10:35
MUY BUENOS INGREDIENTES, falto un director artistico,no cuenta ciego con guionistas para espectaculos musicales.
existe actualmente la costumbre cada vez mas creciente por ''artistas'' de no ensayar el espectaculo, incluso de resisten a MARCAR entradas y salidas.
me quede con deseos de que las interpretes unieran en duos,trios, cuartetos sus VOCES.
si en algo coincido con la periodista es que pense que estaba en CASA, ya que el espectaculo ASI COMO SU CONDUCTORA se comporto mas como en un set de television que en un TEATRO.
de forma general no fluyo de manera organica.
FELICIDADES al teatro por prestar los muebles del salon de protocolo.
AHH muy bello el arrglo del aforo del escenario,se logro algo sencillo pero bonito.

brmh
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