Eusebio Leal visita Ciego de Ávila

Casi en anonimato y de sorpresa, Eusebio Leal Spengler, director de la Oficina del Historiador de La Habana, recorrió los kilómetros que separan a la capital de Ciego de Ávila para llegar al sitio arqueológico de Los Buchillones, en Punta Alegre, en una visita que él mismo calificara como “el pago a una vieja deuda”.

Pocos años después del descubrimiento, una exposición reanimó sus deseos de pisar el sitio exacto, recorrer la playa, palpar las piezas y ver el palafito; y, hasta ayer, su agenda de trabajo le había negado la posibilidad de pisar este remanso, donde se salvaguarda parte importante de la cultura prehispánica de la Isla.

“Desde que se descubrió ese sitio arqueológico he considerado que es uno de los puntos más importantes para la interpretación de la cultura aborigen cubana. El hecho de que en este lugar, casi en el centro de la Isla, se hayan identificado manifestaciones tan desarrolladas y artísticamente tan valiosas de grupos taínos ha sido para mí una verdadera maravilla.”

“Quedé encantado de visitarlo y deseoso de que en la provincia sepan darle el mayor interés posible y crear las condiciones ideales para resguardar esas piezas de valor excepcional, en su mayoría de madera, por lo que cualquier cuidado es poco. Sobre todo, se debe insistir en que se conserven allí, en el lugar original.”

Leal Spengler reconoció el buen trabajo realizado en la zona por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, y lo calificó como un ejemplo de lo que podría lograrse con el museo: un pequeño pabellón seguro donde el mar no pueda llegar por ningún evento.

El sitio, declarado Monumento Nacional, posee un valor excepcional para la arqueología nacional y de toda la región del Caribe, debido a los hallazgos y las excavaciones que han confirmado una diversidad de artefactos y fragmentos de más de 254 piezas de madera, estructuras de viviendas aborígenes conservadas con parte de su techumbre y gran cantidad de elementos pétreos y de cerámica. Además, los resultados de los estudios radiocarbónicos indican que la comunidad asentada en la zona sobrevivió al impacto inicial de la conquista y colonización, aspecto novedoso para la historiografía cubana de ese período, que señala la rápida y casi total desaparición de la presencia indígena en la Isla de Cuba.