Martes, 23 de abril de 2019 4:49 AM

Estocadas con la voz (+Video)

Cuando en enero se dio a conocer que el locutor avileño, Alberto Pastor Fernández Pena, mereció el Doctorado Honoris Causa, conferido por la Universidad Ejecutiva del Estado de México y la Asociación Nacional de Locutores del hermano país, el acontecimiento inundó las redes sociales, en justo reconocimiento a un artista dotado de entrega a la profesión y a otras funciones, siempre en beneficio del terruño que lo vio nacer

Su nombre común es largo, pero nada difícil. De hecho, sus admiradores lo saben de memoria, incluso que nació el 26 de julio de 1962 y que, a la par de sus labores de comunicador, dirige la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en la provincia y es uno de los representantes avileños en el Parlamento de Cuba.

Pero la gente no se complica tanto para llamarlo. Le dicen, como en casa, Albertico. Así lo saludan a diario y establecen diálogos con temas que van desde la cultura hasta las dificultades del barrio, donde ejerce como delegado a la Asamblea Municipal del Poder Popular en Ciego de Ávila.

Lo que pocos saben es que sus inicios en el ámbito social no fueron como locutor de la radio y la televisión locales, sino a través del deporte. Atrapado, como la mayoría de los niños de su generación, por las películas y aventuras de capa y espada, escogió a la esgrima con la esperanza de ser un gran campeón.

Sus éxitos, acero en mano, no llegaron a donde esperaba, sin embargo, los deseos de comunicar le fueron abriendo pasos, hasta conseguir su título universitario y un desempeño consolidado en Radio Surco y la Televisión Avileña.

“Desde niño me gustó la locución, pero la veía como algo inalcanzable. Tenía varios paradigmas, pero hoy prefiero no mencionarlos. Pudiera omitir a alguno y no quiero herir a quienes tanto me enseñaron.”

Sus primeros encuentros con el público ocurrieron cuando estudiaba en la Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético en Camagüey: “Aparte de mi actividad deportiva, ejercía como maestro de ceremonias en diversas actividades, e, incluso, intentaba narrar partidos en las competencias habituales del centro.”

Una vez terminada esa etapa estudiantil, retorna a la Ciudad de los Portales y trabaja como entrenador de esgrima: “En ese tiempo estaba de moda el programa Para bailar, que se extendió a todas las provincias, y estuve entre los animadores de este territorio.”

Las oportunidades le siguieron llegando al ejercer como presentador en ceremonias de eventos deportivos, animador de los programas A jugar y de los espacios de Televisión Camagüey efectuados en tierras avileñas.

“De aquellos años recuerdo, con mucho cariño, los festivales de las organizaciones juveniles, de la Nueva Trova, las galas de los carnavales y el Festival de Música Popular Channy Chelacy, del cual soy uno de los fundadores.”

El cambio definitivo le llegó a mediados de la década de los 80, cuando comenzó una etapa de adiestramiento en el programa El Caballero de la Madrugada, de Radio Surco. Desde entonces transformó las estocadas de acero por las emitidas con la voz.

“Ya en el año 1987 comienzo como profesional en un oficio que me ha enseñado mucho; sobre todo a mantener la sencillez, el humanismo, la hermandad y solidaridad con las personas que te siguen, y no solo ante el micrófono, sino en la calle, donde te corresponde atender a las personas que confían en ti para plantearte diversos problemas.

Momento de la entrega del título de Doctor Honoris Causa al destacado locutor avileño Alberto Fernández Pena, motivo de...

Posted by Henry Godínez Rodríguez on Saturday, January 19, 2019

“En muchos de los casos que te informan los oyentes o televidentes, la solución no está a mi alcance, pero pienso que estamos en el deber de escuchar al público y, de ser posible, darle seguimiento al problema planteado; de lo contrario, orientarlo para que acuda a donde lo puedan ayudar.

“No te puedes creer cosas por la responsabilidad que desempeñes. Uno debe tener presente que naces en un barrio, perteneces a una comunidad, y con esas personas interactúas a diario. A ellas te debes.”

Lo que no estaba en los planes del locutor le llegó a principios de año. Entre numerosas personalidades de México y Cuba, la Universidad Ejecutiva de México y la Asociación Nacional de Locutores de ese país lo nombraron Doctor Honoris Causa, distinción que reconoce a figuras con excelentes trayectorias laborales, académicas, exponentes de la disciplina, la dedicación y constancia a sus diversas faenas, méritos suficientes para ser genuinas autoridades morales.

Títulos similares constituyen méritos difíciles de igualar. De hecho, resultó el primer cubano en alcanzarlo por la citada Universidad, sin embargo, el galardonado estima que ello no lo diferencia de una parte considerable de sus colegas.

“¡No, qué va! Mis respetos para mis colegas de la provincia y del país. Comparto con ellos este premio y sumo a profesionales de otros sectores que también lo merecen. Su otorgamiento se debe a lo que tú representas en el orden social, o sea, en favor de la comunidad, la patria y la humanidad.

Albertico En la sede del Congreso mexicano, Alberto Fernández Pena, junto al Doctor José Levy Domínguez Moreno, rector de la Universidad Ejecutiva del Estado de México

“Como locutor en una provincia cubana tengo el compromiso de mantener al pueblo informado de lo que pasa, ya sea bueno o malo, tanto en mi localidad como en otra parte del mundo.”

El apasionamiento por la locución vive con él desde sus primeros años, esencia que demuestra en criterios claves, “estocadas” que deben generalizarse.

“Hay que ser más exigente con el personal que trabaja en los medios de comunicación. Para ello es vital una mejor preparación, respetar los niveles de cada colega y, en dependencia de su calidad, así deben ocupar los mejores espacios, tanto en la radio como en la televisión.

“Es preciso tener, además, mucho cuidado con algunos casos marcados por el populismo, elemento que afecta a nuestra profesión. En cuanto a los jóvenes locutores, nos corresponde formarlos a tono con las modernas tecnologías, la esencia de nuestro oficio, y sobre todo, la calidad humana.”

Albertico opina que la crítica oportuna y el control tributan a la formación de los equipos artísticos, y por esas vías se llega a la unidad, elemento decisivo para el éxito de cada colectivo. En su caso, resulta habitual que sea él quien hace las entrevistas. Ahora le tocó ser protagonista de un hecho histórico para su gremio.


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