Miércoles, 22 de mayo de 2019 3:09 PM

En Ciego de Ávila: valoraciones culturales del año que se fue

Al cierre de 2018, el sector de la Cultura finalizó una etapa intensa de trabajo, que cumplió a cabalidad con el Programa de Desarrollo Cultural previsto de 2016 a 2020, sin dejar de enunciar desafíos y retos para los creadores y directivos. Al respecto, Virginio Menéndez Moro, director provincial de Cultura, ofreció sus puntos de vista a Invasor.

— ¿Cómo valora el año que recién termina?

— Ha sido muy difícil, pero los resultados han sido positivos, independientemente de que como cuadro siempre uno se siente insatisfecho con lo logrado. Se realizaron todos los eventos del año y esto dice mucho de la inventiva para sortear las múltiples dificultades económicas asociadas al presupuesto, el transporte o el combustible.

“Hicimos un Piña Colada excelente, una Feria del Libro que nos devolvió la alegría de ser el tercer territorio con mayor número de ventas, en el verano se mantuvieron las giras a los 10 municipios y para el cierre del año está previsto igual; y las parrandas de Chambas han sido declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

“Con independencia de lo logrado en materia de programación, seguimos insatisfechos porque no siempre la calidad es la ideal y la promoción es insuficiente. Por otro lado, la crítica artística y literaria es muy poca y esto es un problema porque se pierde su aporte para la formación de públicos.

“Se ha rescatado un grupo importante de eventos en las artes escénicas y hemos logrado mantener las dos galerías con exposiciones todo el año, pero no siempre se alcanzan los referentes que quisiéramos por la cantidad de recursos que implica traer hasta aquí una muestra.”

— ¿Cuál es el estado constructivo de las instituciones culturales de la provincia?

— Todavía vivimos las penurias de Irma, que dejó afectaciones en 48 instituciones culturales. De ellas todavía faltan por reabrir las casas de cultura de Bolivia y Punta Alegre, el cine de Falla y el San Carlos, en Morón, y el museo Los Buchillones, en Punta Alegre.

“A esto se suman afectaciones con el clima en el teatro Principal, que, a pesar de estar presupuestado durante dos años, no ha podido adquirirse porque el país no lo ha importado. Sin embargo, nos hemos esforzado para no tener que cerrar el teatro y así hemos cambiado la carpintería y el lunetario."

Exposición Artes visuales en los municipios fue uno de los logros más aplaudidos.— Situaciones complejas…

— Tenemos una situación complicada con los instructores de arte porque hemos perdido más de 600, a lo que se suma la ausencia de promotores culturales en muchas comunidades. Ambas figuras se complementan, por lo que el trabajo cultural se resiente en este sentido. Hay casas de cultura sin instructores de arte, sin asesores literarios y fluctúan los libreros.

“Siempre he dicho que los problemas de la cultura se resuelven única y exclusivamente con cultura, y no siempre nuestros cuadros y funcionarios tienen toda la preparación. La formación de un cuadro en materia de política cultural lleva tiempo y trabajo, a veces, cuando creemos haberlo logrado, se nos escapa."

— Se ha dicho que la cultura se promueve, no se administra…

En el contexto actual también hay que saber administrar cultura si queremos hacer frente a proyectos subversivos, a la globalización y al empoderamiento de las industrias culturales. Todo pasa por los cuadros y su capacidad para aplicar la Política Cultural de la Revolución.

— En materia de Política Cultural se prevé la implementación del Decreto 349, que tiene como antecedente el 226, ¿qué opinión le merece?

—Este decreto no es más que la continuidad del perfeccionamiento de nuestra Política Cultural, que busca un mayor ordenamiento y legalidad, así como defender lo mejor de la cultura cubana y combatir cualquier tipo de intrusismo.

“Cobra mayor dimensión porque se enfoca ahora al sector cuentapropista, que está obligado a contratar, a través de las instituciones, y establece un grupo de regulaciones que deberán seguir en lo adelante.

“Lo relacionado con los inspectores también ha generado dudas, sin embargo, esta figura no va a ir contra los artistas, sino contra aquello que, en un momento determinado, pueda atentar contra la Política Cultural. Además, deberá buscar el asesoramiento en las instituciones.”

— Antes y ahora ¿qué ha cambiado cuando hablamos de hacer cultura?

— Asumí la dirección de cultura en el año 1994, en pleno Período Especial, y he trabajado con todos los ministros de cultura. Creo que hay que saber vivir cada momento histórico concreto y saber enfrentar retos y desafíos. La década del ’80 fue dorada en Cuba porque vino el proceso de fundación de las instituciones culturales básicas.

“Después, mantenerlas fue uno de los desafíos. El Período Especial dejó huellas, se perdió el movimiento de artistas aficionados, vinieron las limitaciones con los recursos y materiales, por eso, hemos mantenido y perdido cosas en igual medida. Somos categóricos cuando decimos ‘eso ya no es como antes’, no puede serlo, casi nada es como antes” .

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