Lunes, 21 de enero de 2019 9:37 AM

En Ciego de Ávila, para resistir molinos

El encuentro nacional de narración oral Molinos de Cuentos terminó en Ciego de Ávila y, con él, el buen sabor de las historias tejidas al ritmo de voces diáfanas y la gestualidad expresiva de un montón de artistas, que, empecinados en conservar nuestra memoria colectiva e imaginario popular, giraron su curso hasta aquí durante cuatro días en los que pudo respirarse arte del bueno.

Con un pasacalle en el bulevar arrancaron las presentaciones, mientras Sancho Panza y Don Quijote se disputaban el protagonismo entre una muchedumbre multiforme que acogió a los títeres, los zancos y los payasos como si fuesen parte de la arquitectura de la ciudad.

Ciego de Avila es sin dudas una provincia rica en cultura popular...

Posted by Ciego de Avila Información on Thursday, November 8, 2018

Para dar continuidad al acostumbrado interés de Teatro Primero, y su director, Oliver de Jesús Hernández, de extender el arte fuera de las habituales sedes, se cumplieron apretados programas diurnos y nocturnos con presentaciones en diferentes plazas como la Casa del Joven Creador, el Museo Provincial Simón Reyes, la Biblioteca Pública Roberto Rivas Fraga, Muebles Lídex, el Parque de la Ciudad, y la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba; con lo cual se descentralizaron las actividades y el público disfrutó de propuestas variadas en diferentes horarios.

Uno de los momentos de lujo fue la presentación de la obra El currículum, con texto original de Ramón Silverio y versionada por Fernando Gómez López, director del grupo espirituano Dador Teatro, que trajo a escena las vicisitudes de los artistas que aspiran a la profesionalización.

El unipersonal asumido por Mirielsi Valdés Cuevas mostró a una actriz versátil que asumió, a plenitud, la complejidad de encarnar un personaje variopinto que conjuga la reflexión con la vis cómica, y se viste y desviste con las pieles de otros tantos para decir, desde el teatro, los anhelos e inquietudes de muchos jóvenes que terminan desechando el sueño de actuar por el burocratismo y el estrecho margen de oportunidades.

Larry Malinarich, de Chile, aportó los títeres, y Los Fonoaritméticos presentaron parte de su espectáculo Humortiguando, un homenaje a la tercera edad, que, con chistes y actuaciones, relata algunos de los obstáculos a los cuales nos enfrentamos al llegar a esta etapa de la vida.

Cada noche, el patio de la UNEAC acogió las presentaciones, donde los artistas prescindían de un escenario convencional, y en constante interacción con el público, se mezclaban para lograr una atmósfera desenfadada.

Sin embargo, no todo fluyó con excelencia y, aun cuando los presupuestos y las cuestiones organizativas absorben y definen, Molinos de Cuentos luce hoy carente de novedades y aplastado por los años.

A pesar de ser un certamen necesario, que, gracias al empeño de los organizadores, ha conquistado un merecido lugar en la programación cultural del territorio y ha redimido esta manifestación, que parecía diluida en el tiempo, demanda repensar su programación para lograr volcar el arte a las calles, sacar a las familias de las casas y trastrocar el ambiente de la ciudad.

Es una demanda nuclear alrededor de la cita a las más insignes figuras dedicadas a este arte para, además de prestigiar el evento, garantizar propuestas atractivas que permitan valorar con acierto por dónde andan los derroteros de la narración oral en el país.

Otra de las deudas es apuntalar las sesiones teóricas y velar por su profundidad, pues, en esta edición, se pretendía ahondar en la trascendencia de la cultura haitiana y los posibles debates a generarse, los resultados científicos y la previsora convocatoria a investigadores e instituciones asociadas a este tema, daban para mucho más de lo mostrado.

Por otra parte, son las historias y relatos el material imprescindible para que fragüe la cita; mientras más atinadas, populares, inteligentes y ajenas a clichés permanezcan, mejores serán los efectos en el público que siempre busca verosimilitudes y autoidentificarse en cada representación.

Sortear con éxito los molinos que limitan la creación, y erguirse con aires de Quijote, será un reto para la compañía Teatro Primero, que en vísperas de las celebraciones por sus 30 años de creados, anuncia una renovada cartelera.


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