El ocaso de un monumento (+Infografía)

Porque preservar la historia no tiene precio, vale el llamado de atención sobre el estado constructivo de la Terminal de Ferrocarriles de Morón.

Esbelta sobre su armazón de hormigón, mármoles y maderas preciosas, la Terminal de Ferrocarriles de Morón ha sobrevivido a los vaivenes de 94 años, en los que ha sido guarida revolucionaria para líderes obreros, joya arquitectónica de una provincia negada a olvidarla y un baluarte histórico-patrimonial indiscutible.

Su simbolismo se confirmó en el año 2000 cuando fue declarada Monumento Local y en 2010, después de una intervención de restauración que le devolvió lozanía a sus principales elementos constructivos, mereció el Premio Nacional de Conservación otorgado por el Consejo Nacional de Patrimonio.

Después de ocho años, en los que no obró ninguna acción de restauración sólida, parece consumirse en su propia lumbre. El comején se ha ensañado con la madera, los colores del vitral se extinguieron, las tejas se disgregan mientras tratan de aferrarse a la maltrecha cubierta y, para rematar, los vientos huracanados de Irma le estremecieron hasta sus cimientos.

UN MONUMENTO EN EL TIEMPO

En la década del ’20 del siglo pasado, la Baldwin Locomotive Works inició las labores constructivas de la Terminal de Ferrocarriles de Morón, ciudad enclavada en el centro del Sistema Ferroviario del Norte de Cuba, que pretendía continuar su expansión con la creación de una gran vía para conectar los puertos de Nuevitas y Caibarién.

Quedó inaugurada el 14 de julio de 1924, bajo los códigos de la arquitectura neoclásica, con una fuerte influencia de las edificaciones del sur de los Estados Unidos y constituyó la segunda más grande de su tipo edificada en Cuba en la primera mitad del siglo XX, antecedida solo por la Terminal Central de La Habana.

En el libro Caminos para el azúcar, Oscar Zanetti y Alejandro García destacan que contó con los más modernos talleres del país al poseer fundiciones, sierras mecánicas, herrerías, aserraderos, una planta eléctrica y depósitos de aceite.

Los mármoles empleados en los balaustres y escaleras fueron traídos de Italia, en los pisos se usó granito integral, en la cubierta se empleó tejas de barro liso, fabricadas en Chicago y colocadas a cuatro aguas, y los vitrales y la carpintería retomaron presupuestos franceses.

Sobresalen los arcos de medio punto, un sistema de columnas equilibrado con balcones exteriores; y el uso del frontón, como elemento jerárquico dentro de la fachada, la dota de majestuosidad.

Héctor Izquierdo Acuña, historiador de Morón, explicó que el inmueble es el más significativo de la arquitectura de esta ciudad y está vinculado a numerosos hechos y personalidades de la historia de la localidad y el país. Un ejemplo de esto es la placa que recuerda el arresto del líder sindical Enrique Varona y otros compañeros durante una de las más importante huelgas ocurridas en el país.

Sus valores histórico-patrimoniales y la inminente posibilidad del deterioro hicieron despertar la alarma en el Centro Provincial de Patrimonio Cultural, que en voz de Doralis Nuez González, su directora, ha removido sensibilidades y conciencias.

Si bien las partes involucradas coinciden en la necesidad de rescatar la edificación, todavía no llegan las acciones precisas que devuelvan sosiego.

LA VOLUNTAD NO HACE MILAGROS

La Ley de Monumentos Nacionales y Locales, emitida el 4 de agosto de 1977, establece que “la persona natural o jurídica propietaria o poseedora de un bien inscripto en el Registro de Monumentos Nacionales y Locales es el encargado de su conservación, limpieza, pintura y, en caso de que se estime necesario, deberá restaurarlo a su costa.”

Estas disposiciones legales las conoce con detalle Tania González Sosa, directora adjunta de la Unión de Ferrocarriles de Cuba en Ciego de Ávila, pues durante los últimos dos años ha demandado a su instancia superior el monto requerido para una reparación capital del inmueble, valorada en los 500 000 pesos. La respuesta siempre ha sido negativa al priorizarse otras inversiones de carácter nacional.

Merendero de la terminal de MorónLa situación de la cafetería ubicada en la zona trasera del inmueble es deprimenteEntonces, solo se han practicado mantenimientos leves a los baños y se pinta cada seis meses por los daños provocados por las golondrinas que han venido a instalarse como en casa y, además de esparcir su excremento por el local y manchar el mármol, anidan en la cubierta y provocan desprendimientos de materiales.

“Este ha sido un tema de consulta con Flora y Fauna, el Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), y los compañeros de Higiene y Epidemiología —una de las últimas disposiciones aparece fechada el 12 de junio de 2016—, pero nos explican que son aves migratorias y están vedadas por lo que no podemos afectar su normal desarrollo. Incluso hasta trabajadores enfermos por el excremento hemos tenido.”

Luego de consultar las experiencias de la Oficina del Historiador de La Habana en el manejo de estos animales, algunas de las alternativas puestas en práctica para ahuyentarlas han sido colocar sonidos de gavilanes, olores tóxicos y construirle caídas a las columnas para que no pudiesen fijar el nido, mas ninguna ha surtido efecto.

Mientras se agrava el fenómeno, en los últimos dos años se ha retomado con fuerza la necesidad de independizar los servicios de ferrocarril y ómnibus y, si bien este no constituye el eje del problema, disminuir la afluencia de personal contribuiría a una mejor preservación del inmueble.

González Sosa reconoce que los 2 143.00 pesos recibidos de la Empresa Provincial de Transporte por el arrendamiento del espacio no compite contra la posibilidad de eliminar la sobreexplotación del patrimonio.

La media diaria de pasajeros que utilizan estos servicios es de 2000 y, en los alrededores del lugar, el panorama se complica con el gran número de transportistas privados y cuentapropistas, y el pésimo estado de la higiene.

Aun cuando existe la voluntad política de revertir la situación y está indicado por las máximas autoridades del Gobierno de la provincia trabajar en coordinación en la búsqueda de un local o un sitio para ubicar la Terminal de Ómnibus y que la separación definitiva de ambos servicios ocurra en 2019, Ania Rosa Francisco Malde, directora de la Empresa Provincial de Transporte, esgrime otras razones.

“Construir una nueva terminal no creo que sea la solución inmediata al problema porque una inversión de este tipo lleva recursos y planificación. No se ha encontrado el espacio, todavía nos recuperamos de las afectaciones del ciclón y debemos proyectarnos, primero, por concluir las labores constructivas en la Base de Cargas de esa ciudad. El local actual está muy bien ubicado y tiene capacidad para asimilar los carros de cruce, los que entran y los trenes.”

Agrega que, en su opinión, lo ideal sería reorganizar la ubicación de los transportistas privados y lograr una mejor fiscalización de estas piqueras y las áreas aledañas.

Llegado el momento debiera discernirse qué puede ser más saludable: esperar por un dinero salido de la Unión de Ferrocarriles de Cuba, donde las prioridades y los achaques del sector relegan a un segundo plano la conservación del patrimonio, o comenzar a gestionar desde aquí posibles soluciones antes de que el deterioro sea irremediable. Sin olvidar, que la masividad influye, pero no determina, en que las vigas crujan, las tejas se desgajen, o la ambientación sea precaria.

Pensar en la Terminal de Ferrocarriles no solo como un lugar donde convergen pasajeros, sino como una joya arquitectónica e histórica, ubicada en una ciudad cada día más abierta a la interacción con el turismo y a las demandas de promover el disfrute de otras ofertas y servicios fuera del “todo incluido” de la cayería norte, ayudaría, quizás, a comprender la magnitud del reclamo y a cavilar posibles fuentes ingresos si se emplean con acierto estas posibilidades.

Por el momento, la Unidad Empresarial de Base de Ferrocarriles de Ciego de Ávila exprimirá sus fondos para darle un mantenimiento ligero a la cubierta y el vitral será restaurado por el grupo Caguayo, adscrito al Fondo Cubano de Bienes Culturales, por un precio de 5 000.00 CUC. El resto padecerá el ocaso de las decisiones parcas y los presupuestos marchitos.

ou didit! Congratulations! de Ailén Castilla