Miércoles, 19 de diciembre de 2018 8:29 AM

El currículum: la prueba de ser artista

A media luz una silueta confusa comienza a irradiar una voz potente desde el fondo del teatro. Sobre el escenario esperan dos banquetas, un sombrero y un palo para colgar artefactos; pero todavía el público no adivina que la puesta en escena resulta una suerte de comedia de enredos que relata las vicisitudes de los artistas que aspiran a la profesionalización, sobre todo, de aquellos que sin ningún tipo de formación salen a dirimir su suerte.

Flor Estrella (Mirielsi Valdés Cuevas) incursiona en la escena y se descubre a un personaje pintoresco de pelo corto ensortijado y vestuario extravagante, que a través de la ironía y el doble sentido, muestra las interioridades de los procesos de evaluación de los artistas, que definen desde su jerarquización hasta la retribución económica y son, por tanto, una incertidumbre perenne.

Comisión que no llega, espera que parece eterna, experiencias fallidas, y las “anécdotas “de su carrera profesional son el left motiv para que Flore Estrella descargue todo su arsenal artístico.

Pasó del circo al teatro para niños, al baile, a la imitación, a asumir personajes masculinos y femeninos en los diálogos y, por último, a cantar con absoluto desenfado, sin aparentes deslices y sin desdibujar los caracteres durante cada transición. Todo, matizado por una excelente elección de la banda sonora que aderezó el unipersonal.

Flor EstrellaEl baile fue de los momentos de mayor sorpresaDe acuerdo a las tendencias contemporáneas de hacer teatro, que apuestan por el minimalismo en la escena y la interacción con el público, la actriz mantuvo los guiños, ademanes y cuestionamientos hacia sus interlocutores. Las banquetas, la estola, el sombrero y los zapatos con el transcurso del tiempo se fueron desdoblando en un retablo para títeres, la cama de una moribunda o las tumbadoras que pusieron las notas de rumba a su coreografía.

El currículum, con texto original de Ramón Silverio y versionada por Fernando Gómez López director del grupo espirituano Dador Teatro, aparece publicado en el libro Antología de monólogos cubanos, y si no fuera porque la fecha de impresión data de la década del ’80 del siglo pasado, bien pudiéramos creer que recién ha terminado de escribirse, debido a los tópicos que trata y su singular modo de recrear la realidad.

Si a esto se suma que Mirielsi Valdés Cuevas resultó ser una actriz versátil que asumió a plenitud la complejidad de encarnar un personaje variopinto, que conjuga la reflexión con la vis cómica y se viste y desviste con las pieles de otros tantos para decir desde el teatro los anhelos e inquietudes de muchos jóvenes, que terminan desechando el sueño de actuar por el burocratismo y el estrecho margen de oportunidades, se entiende el éxito de la pieza.

La compañía Dador Teatro, en la provincia de Sancti Spiritus, retornan al camino, como parte de la Cruzada de Teatro por...

Posted by Juan Carlos Gonzalez on Wednesday, July 25, 2018

Se trata de una obra de detalles, donde el espectador debe aguzar el oído para comprender y reír, y el artista no titubear para evitar el derrumbe del interés. Este fue otro de sus méritos un tempo dinámico que garantizó el ritmo del espectáculo en su justa medida.

Sin embargo, por momentos el texto parece pedir más motivos para la risa y parodias verosímiles, que exalten los valores humorísticos para impedir que la obra se quede a medio camino entre el drama y el humor.

A telón abierto Flor Estrella corrió tras la comisión evaluadora en el momento de su turno, su imagen se congeló y cayó el telón. Una jornada más del encuentro nacional de narración Molinos de Cuentos terminaba en Ciego de Ávila.


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