Jueves, 24 de mayo de 2018 8:01 AM

Desde el municipio avileño de Primero de Enero: Nagó pa’ rato

int grupo nagoNohema Díaz El colorido de los trajes distingue a la agrupaciónDesde hace tiempo el grupo músico-danzario Nagó merecía estas líneas y, con la cercanía del aniversario 35 de su fundación, consolidan su protagonismo en el Festival Nacional Afrocaribeño Eva Gaspar in memoriam, que honra la pluralidad cultural que nos distingue y rompe, por estos días, con la rutina en el municipio de Primero de Enero.

No ha sido suficiente su lejanía del municipio cabecera para asfixiar su impronta y cortar alas a la creación, porque su repertorio se desdobla entre la música, la danza, el teatro y se erigen como albaceas de la cultura haitiana en la Isla.

La historia data de los años ´80 del siglo pasado, cuando se registraron a lo largo de la Isla asentamientos poblacionales de diversos orígenes. Sabicú, comunidad de esta zona, fue identificada como un baluarte para las tradiciones haitianas, debido al gran número de inmigrantes que albergaba.

Cada 15 de octubre se celebraba allí la fiesta de Santa Teresa de Jesús, que se sincretiza en el panteón yorubá como Oyá, reina del cementerio. Se juntaban los habitantes de los bateyes cercanos, se preparaban altares, platos exquisitos, artesanía y sonaban los tambores durante una noche interminable.

Cuenta la leyenda,y las vivencias de los más ancianos, que Eva Gaspar dedicó su vida a salvaguardar esta memoria y cada año organizaba las celebraciones. Aquejada por el cansancio, dejó de hacerlo y enfermó. Cuando prometió retomar la tradición, el mal desapareció. Durante 30 años se mantuvieron las conmemoraciones, pero la pérdida de su esposo e hijo la hicieron clamar por su muerte frente a la flor de Santa Teresa, y, a los tres días, en la propia Casa de Cultura violeteña sufrió un accidente que le trajo la muerte.

Cuánto de misticismo o realidad encierra este pasaje nadie podría saberlo; pero lo cierto es que allá se venera su recuerdo y para homenajear su legado surgió Nagó, en 1982, a manos de haitianos y descendientes capaces de dominar con rigor el creole, los bailes, las costumbres y las comidas típicas.

En el año 2000 llegó el evento Eva Gaspar in memoriam, para apoyar el trabajo antropológico desandado en estas comunidades y aunar a artistas de todo el país en la búsqueda y preservación de nuestra identidad. Desde entonces, ha regresado ininterrumpidamente a nuestros predios.

Ana Delia Marcial, directora y coreógrafa del grupo, procede de padres haitianos y sobre sus hombros descansa la responsabilidad de encauzar los derroteros artísticos.

“Nagó fue un sueño materializado al que muchos hemos dedicado la vida. Captamos a niños en las primeras edades para introducirlos en la técnica y metodología de bailes como el ibó, el gagá y el vodú. Luego, con sus aptitudes demostradas, pasan a integrar el grupo Raíces Vivas. Escribimos obras de teatro de corte dramático, que ahondan en las peripecias de estos emigrantes durante su viaje, la historia de su Revolución, y cuentos y leyendas de relevancia. También, un coro revive melodías en creole.”

El evento Eva Gaspar pondrá ritmo en aquellos lares hasta este domingo, cuando arderá el Diablo entre la danza y las reminiscencias del vudú para recordarnos, a la postre, el mosaico cultural del que formamos parte.
Asimismo, Nagó actuará para cerrar con “broche de oro” estos días de celebración y reafirmar, en palabras de su directora, que habrá grupo pa’ rato.


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