Lunes, 17 de junio de 2019 11:36 PM

Cuatro preguntas para Alain Pérez (+Video)

Contar la historia de Alain Pérez y su natal Manaca-Iznaga, o el bastón que lo acompaña en cada una de sus presentaciones, o su carrera al lado del guitarrista y compositor flamenco Paco de Lucía, sería redundar en lo que muchos otros periodistas han abordado.

El pie forzado para que la historia llegara a este punto lo puso él mismo cuando miró mi agenda y al ver las anotaciones que allí tenía me dijo: “Muchacha, llévame suave”. Era entendible que luego de casi dos horas de descarga en el bajo, entrelazadas con sus criterios acerca de la música, seguidas de entrevistas para programas televisivos de alcance nacional y las consabidas fotos con los admiradores, esta periodista debía atenerse a su pedido.

Se lleva en el recuerdo a Ciego de Ávila como un sitio pintado por todas las razas y a paso lento, calmado, a diferencia de La Habana, donde actualmente vive y desarrolla su trabajo como músico y productor.

De sus palabras mi grabadora recoge que “todas las notas tienen importancia en la música que hacemos” y que “para estar en esto hay que saber qué cantidad de amor y compromiso sientes por ella (…), la diferencia está en la forma de amar”.

Esa fue, precisamente, la primera pregunta.

— ¿Por qué Alain Pérez ama la música?

— Porque me hace inmensamente feliz. Es mi forma de vida, como otro órgano conectado al corazón, entonces te puedo decir que tengo dos corazones.

Alguien que pasaba por el Café Barquito de la Casa del Joven Creador avileña preguntó por la conferencia que se daría allí dentro y le confirmaron que se trataba de una clase magistral. La verdadera respuesta la dio Alain, porque en aquel espacio donde él sería el maestro se puso a gozar.

“Hay que respetar el origen de la música y a la clave por sobre todas las cosas. Hay que sentir la voz del bajo que viene de adentro y que te habla, hay que saber escucharla.”

— ¿Y qué te dice esa voz?

— A mí me facilita el trabajo porque sostiene todos los formatos musicales. Es una voz firme, cadenciosa, la columna vertebral de mi orquesta. Creo que es profundidad y, al mismo tiempo, sentimiento ancestral.

De sus ancestros musicales cuenta que le viene mucha energía, por eso, cuando se le escucha cantar, su voz parece sacada de un disco antiguo, al que pinta de muchos colores.

“Inevitablemente, lo negro siempre está presente en lo que hago, fíjate si es así que yo soy un blanco con voz negra. Espiritualmente logro conectarme con el legado de Benny Moré, Chapotín, Miguelito Cuní, que se han convertido en parte de mi pasado, presente y futuro.”

Solo queda la última pregunta que le prometí y entre las 10 planificadas decanté por esta al notar en Alain a un hombre muy original, que se reinventa constantemente, y al que nunca puede verse dos veces de la misma forma.

— ¿Cómo haces para no repetirte en cuanto a la concepción de tus conciertos?

— No es un problema de canciones, tiene que ver con tu entrega y la de los músicos en el escenario, con la energía y la reciprocidad que pueda tener la gente con lo que haces. Tiene que ver con cuán metido estés en esa película.

Tal cual se presentó Alain Pérez, como un hombre bendecido con el don de la improvisación y que, al menos, en esta entrevista fue directo al grano. Decir lo contrario sería tergiversar la realidad y eso es algo que el periodismo nunca me permitiría.


Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar