Ciego de Ávila, un problema en tres dimensiones

Si antes, en la época de nuestros padres, el cine era uno de los entretenimientos de mayor demanda, hoy, viéndolo desde otra perspectiva y en realidad aumentada, la versión de la historia es completamente diferente.

No son necesarias las estadísticas y mucho menos las cifras del dinero recaudado, para llegar a la conclusión de que si hay una institución cultural que, poco a poco, pierde su objeto social, esa es el cine.

Porque es preferible para la mayoría prender el televisor o la computadora y ver desde la pantalla chica cualquier filme, sin tener que salir de casa, además de las pocas opciones que las salas de proyección cinematográfica de la provincia ofrecen, es que las puertas de estas se abren para un escaso público, y si ese es el dilema en la cabecera provincial de Ciego de Ávila, imagínese, entonces, cómo será la situación en el resto de los municipios.

A María del Carmen Pérez Martínez, Directora Municipal de Cine en Majagua, tendrían que pagarle, como se dice en buen cubano, “un millón de pesos” para salir de su casa (en La Estrella, a 8 kilómetros del pueblo) y disfrutar de una película desde las lunetas. “Eso es lo que le pasa a la gente, además de que la entrada la pueden pagar una vez, pero no todos los días hay quien puede llegarse hasta el cine Nieves”.

La “fiebre” de las películas en tercera dimensión, llegó a Majagua en el 2016 para ser, después de Ciego de Ávila, el segundo municipio con este servicio. Pero, tal y como los procesos febriles, la temperatura se elevó a 40 hasta descender, casi en picada, a los 35 grados.

• Anteriormente, Invasor comentó sobre el tema

María del Carmen comenta que, al principio, el público llenaba la sala y los adultos, preferían ver la programación de los infantes, porque los efectos en 3D y la calidad de las propuestas eran superiores. Sin embargo, la entrada por un precio de 10.00 pesos los mayores y 5.00 los niños, fue condicionando la asistencia, hasta que, un buen día no fue nadie más.

Razones suficientes para Idalberto Díaz Acosta, Director del Centro Provincial de Cine, desde principios de año, quien determinó el traslado momentáneo y en calidad de préstamo de la sala en Majagua para el municipio de Ciro Redondo, alternativa que “mató dos pájaros de un tiro”: otros avileños disfrutarían del servicio y aumentaban las ganancias, hasta hoy discretas.

La aceptación del pueblo no fue muy diferente a las personas del resto del país y según Yender Barrera Hernández, Director Municipal de Cine en ese territorio, en marzo, cuando la sala era novedad, las 20 sillas fueron ocupadas en cada proyección. A un mes, aproximadamente, solo 24 espectadores asisten por semana.

Hasta el domingo 22 de abril, el cine Marverde de Ciro Redondo recaudó 1 705 pesos con esta nueva propuesta, pero, es de suponer que, si el paquete de películas no fuera el mismo desde hace dos años, porque el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) no ha renovado las ofertas, y si además de reproducirlas en discos, pudieran hacerlo con un dispositivo USB que les permitiera variedad en menor formato, tal vez, los ingresos fueran superiores.

Por el momento, Ciego de Ávila debe esperar por las tres nuevas salas 3D que están previstas a instalar en este año, las que sumadas a otras cuatro en el 2019, entrarán en funcionamiento en la mayor parte del territorio avileño.

Según Díaz Acosta, los cines Buena Vista, en Punta Alegre, el Higuera, en Bolivia y el del poblado de Colorado, esperan por el equipamiento técnico para reabrir, cuestión esta que supone un logro para dichas comunidades. Surge entonces la preocupación al notar el desapego de los avileños por los cines, no por el cine. ¿Qué pasará cuando, después de medio año, las salas 3D se conviertan en local de reuniones por la ausencia de público?