Sábado, 22 de septiembre de 2018 4:47 PM

Carcajadas sin alboroto (+Video)

La mayor satisfacción que puede quedar luego de disfrutar de una presentación humorística, aunque sea de baja factura, es que el público siempre encontrará en la oferta cultural motivos para reír.

Después de mucho tiempo, las lunetas del Principal se han llenado, con el Primer Encuentro Nacional del Humor, Ríííe y tee diréé quién eress, que tiene el mérito de dar continuidad al tratamiento de la comedia en el terruño.

Sin embargo, como suele suceder en cualquier evento de estas dimensiones, se han exhibido espectáculos excelentes, otros más pobres y algunos inaceptables por su irremediable hálito kitsch, la evidente improvisación sobre la escena y el hecho de alejarse de los códigos del humor teatral.

Tan Tostao, de Holguín, mostró una obra coherente que aludía al mítico rey Arturo y sus caballeros de la mesa redonda, con “chispazos” de crítica social, choteo y sátira, aunque a los actores se les notó rígidos en sus personajes y los diálogos pudieron explotar aún más las verosimilitudes.

Los Fonoaritméticos Alejandro GarcíaLos Fonoaritméticos participan activamente en cualquier espacio cultural de la provincia. El repertorio de Los Fonoaritméticos, dúo de comediantes del terruño con cierta madurez artística, demanda una renovación y un salto de calidad considerable que les permita asumir otras complejidades y líneas de trabajo, al calor de lo que se comercializa en el panorama cubano actual.

Quizás, el reto más fuerte lo tuvo Onondivepa al tener que anunciar y cerrar cada espectáculo y aquí tampoco se ganó en variedad y dinamismo.

Imbricar al menos dos actuaciones por noche y la corta duración garantizó agilidad y la posibilidad de elegir entre uno u otro; pero, en mi opinión, el programa previsto no aprovechó al máximo la presencia de figuras foráneas con un trabajo sólido en el género como Ángel Ramis, El Habanero, o Víctor Molina, consagrado por el antiguo programa televisivo Pateando la Lata.

La oportunidad ha sido propicia, no solo para que confluyan diversos modos de hacer, sino para que este certamen figure como catalizador y medidor de nuestro humor, reducido, en muchas ocasiones, a chistes estereotipados sobre borrachos, mujeres y homosexuales, cuando sobran diálogos inteligentes y perspicaces para que la carcajada y la reflexión lleguen al unísono, sin alejarnos de nuestra realidad inmediata.

Cada agrupación debiera cavilar con seriedad el formato de cada espectáculo y dónde se va a mostrar. De esta forma lo que se concibe para un cabaret, jamás subiría a las tablas de un teatro.

Para el fin de semana las propuestas parecen más exquisitas, al anunciarse un Humorazo donde participarán todos los invitados a la cita.

 


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