Miércoles, 21 de febrero de 2018 4:13 PM

Bailando en Cuba con un nuevo pasillo (+Post)

Bailando… llega a la escena televisiva con nuevos retos y un denominador común: la necesidad de reverenciar la cultura danzaria.

Como lo prometido es deuda, y porque segundas partes sí son buenas, este domingo se estrenó una nueva temporada de Bailando en Cuba, ese estelar programa que el pasado año se llevó la preferencia de mucho, dentro y fuera de esta Isla. Su salida al aire sucedió a las 8:30 p.m., nuevamente por el canal Cubavisión y con la producción de RTV Comercial.

Dirigido otra vez por Manolo Ortega, secundado por un valioso equipo creativo y de producción, este concurso televisivo, a la par del entretenimiento, se propone una mirada desenfadada y orgánica alrededor del arte de la danza y los ritmos populares más genuinos de nuestro archipiélago.

Ahora tendrá 12 emisiones, con una gala intermedia entre la semifinal y la final. Se mantendrá el mismo jurado, pero habrá una dinámica diferente para las votaciones luego de cada presentación. También se integra un nuevo conductor: Marlon Pijuán, conocido en los medios gracias a su paso por la compañía de teatro infantil La Colmenita, y quien hace poco fue conductor del espacio de participación La Colmena TV, explica Manolo Ortega.

“Igualmente, continuará contando con el trabajo del ballet Revolution, que dirige el coreógrafo Roclan González, pero tendrá entre los invitados especiales a compañías del país como Danza Contemporánea, el Ballet de Camagüey y Camagua. En el último programa se disfrutará de las actuaciones de las compañías de los tres coreógrafos que conforman el jurado, es decir, Lizt Alfonso, Susana Pous y Santiago Alfonso”, dijo.

Estos tres maestros —referentes dentro de la escena danzaria cubana— regresan con la responsabilidad de emitir el voto de la experiencia y lo hacen con la seguridad de poder trabajar durante varias semanas con material humano perfectible, dispuesto a asumir Bailando… como una valiosa experiencia dentro de sus vidas. Así lo confirmaron recientemente a la prensa pues, como decía Pous, si se ofrece un espectáculo donde la gente además de disfrutar, aprende, eso es excepcional.

Para que no te lo pierdas. Desde el Gran Teatro de La Habana da inicio al primer programa de Bailando en Cuba 2. #tiratupasillo #bailandoencuba2

Posted by Bailando en Cuba on Monday, February 5, 2018

¿Qué otras novedades tiene el programa?

—Está relacionada con la sección de Roclan, la cual hará un recorrido por grupos portadores de tradiciones en casi toda Cuba, no se quedará solo con la capital como sucedió en la emisión anterior. Recordemos que esta sección gustó mucho porque justamente iba tras la historia del baile y de la música.

“Igualmente, tendremos una sección de homenaje a grandes bailarines de todos los tiempos, será una sección pequeña pero creemos que necesaria. Cada entrega será temática respecto a algún tópico relacionado con la cultura nacional, por ejemplo, la primera emisión refleja la relación entre la música y el baile en la Isla con el deporte. No es una camisa de fuerza, sobre el escenario sucederán muchas cosas.

”Respecto a la imagen, trabajamos sobre lo urbano, sin embargo, todas las manifestaciones danzarías estarán presentes, en especial las de los grupos portadores de tradiciones”, detalló Ortega, quien añadió que estos cambios y otros respecto a la edición anterior llegan a partir de sugerencias del público y de los productores, pues Bailando… resultó ser un logrado show televisivo.

¿Y las audiciones?

—Más de mil bailarines, profesionales o no, participaron en los casting para esta segunda temporada, que se realizó en la sala Atril, del Teatro Karl Marx. De ellos hicimos una preselección de 50 aspirantes, quienes van a dejar la piel en el programa sin importar si son profesionales o aficionados. Por eso las dos primeras noches de Bailando… las llamamos de aspirantes a concursantes, porque son justamente 50 aspirantes en competencia para buscar 32 puestos; y en el segundo el jurado arma las parejas: 16 en total.

“Ese proceso de selección de las parejas fue una de las peticiones del público. A pesar de la premura en las audiciones y de que estas no tuvieron alcance nacional, la calidad está garantizada. Hay provenientes de La Habana, Artemisa, Matanzas, Cienfuegos, Ciego de Ávila, Camagüey, Santiago de Cuba y Guantánamo, y con un promedio de edad de 20 años.

”Estos chicos desde diciembre recibieron clases de ballet, folclore, nociones de danza contemporánea y, por supuesto, un riguroso entrenamiento físico para cuando se inicien los primeros programas. Unos vinculados a la danza desde muy pequeños, otros llevados por la curiosidad adolescente; no faltan los imbuidos por la herencia familiar y los que han decidido probarse hasta ver dónde llegan”.

¿Qué les dejó la primera temporada?

—En la primera temporada nos sorprendió mucho la acogida del público que al principio no entendía de qué iba el programa y luego se convirtió en fanático. Logró sumar gustos, tendencias y sobre todo visiones diferentes de cuánto implica disfrutar de la televisión en familia, sin tener necesariamente que ir en busca de un espectáculo danzario de tipo teatral.

“Queremos que el público sienta que hay muchas personas tratando de hacer un producto para ellos, que sientan que es algo que está pensado para el espectador, para nosotros los cubanos. Ahora también mantenemos la máxima de reverenciar el baile popular desde la belleza de un show que no es igual que bailar en un centro nocturno o al aire libre”.

Competencia, visitas y encuentros en sitios de reconocidos valores histórico-culturales, recreación de bailes autóctonos de regiones específicas… son algunos de los atractivos de una propuesta que, además de entretener, informa, educa y reverencia el arte danzario. Y cuyo principal antecedente está en Para bailar, un programa que caló en el público cubano a finales de los 70 e inicios de los 80.

Dedicado especialmente a los jóvenes y con el propósito de distinguir el baile como uno de los elementos identitarios de nuestra nación, Bailando… llega a la escena televisiva con nuevos retos y un denominador común que lo distinguió desde su nacimiento: la necesidad de reverenciar la cultura danzaria de una isla privilegiada, entre otros atributos, por su música. Así que a sentarse de nuevo frente al televisor para vivir las emociones de una competencia y programas estelares.


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