Servicio avileño de Neonatología con alto índice de supervivencia

El servicio de Neonatología del hospital provincial docente Doctor Antonio Luaces Iraola, de Ciego de Ávila, muestra más del 95 por ciento de supervivencia en los prematuros con bajo peso al nacer, índice igual al de países desarrollados tales como Estados Unidos, Francia, Dinamarca y Holanda.

Midiala Cervantes Mederos, especialista de segundo grado en Neonatología, informó a la ACN que en el planeta existe un incremento en la morbilidad en los bebés menores de 34 semanas y con menos de mil 500 gramos de peso, sobre todo en las naciones subdesarrolladas donde cada año muere más de un millón.

Cuba es subdesarrollada también, y sin embargo no ocurre eso porque cuenta con el apoyo estatal para brindar asistencia gratuita y universal, y el personal médico le pone infinito amor al cuidado y calidad de vida de esos recién nacidos, destacó Cervantes Mederos, quien es, además, especialista de primer grado en Pediatría.

En los países con recursos y tecnologías de última generación, se salvan niños por encima de las 25 semanas, dijo la doctora con más de 20 años en el ejercicio de la profesión.

Mientras, en la Isla, donde se hace un esfuerzo extraordinario para contar con esos equipos y medicamentos debido a las limitaciones que impone el bloqueo económico, comercial y financiero de los EE.UU. contra Cuba, ese parámetro se muestra por encima de las 27 semanas con alto desarrollo neuroconductual y neurosensorial del infante, lo que constituye una utopía para muchas naciones, explicó la neonatóloga.

Para que se tenga una idea del desempeño del hospital avileño en este tema, en el 2016 murió solamente un prematuro con menos de mil 500 gramos, de los 18 que se atendieron en el servicio de Neonatología, y en el 2017, de los 20 pequeños que recibieron atención, falleció uno de igual peso, manifestó.

Esos resultados, aunque hubiéramos querido que fueran mejores, se obtuvieron a pesar de no disponer del óxido nítrico, indometacina endovenosa, y de cafeína, añadió.

En el cuidado de estos niños, empleamos, entre otros medicamentos cubanos, el surfactante pulmonar Surfacén, muy efectivo en el seguimiento de la enfermedad de la membrana hialina, del que existen preparados similares en el mercado internacional a precios elevados, concluyó la doctora.

Después de estar durante cuatro meses en una incubadora con ventilación y oxígeno, recibir antibióticos de amplio espectro y alimentación parenteral, Maikel Yunior, bebé que nació a las 32 semanas con mil 200 gramos, salió de aquí en los brazos de su mamá, quien solo tuvo que agradecer con una amplia sonrisa, significó Cervantes Mederos.