Viernes, 22 de marzo de 2019 4:30 AM

Repoblación de dunas costeras en la mira de científicos avileños

Un grupo de investigadores y técnicos del Centro de Investigaciones de Bioalimento Animal (CIBA), encabezado por la ingeniera agrónoma Danay Rodríguez Ramos protagonizan, desde hace dos años, el estudio enfocado en la rehabilitación de las dunas costeras en la cayería norte Jardines del Rey, de Ciego de Ávila.

En el primer año, de los tres que debe durar la investigación, el colectivo realizó un inventario de la flora nativa del lugar, para repoblarlo con iguales especies y así evitar lo que Rodríguez Ramos define como perturbación del ecosistema.

Entre los primeros resultados se detectó la presencia de plantas exóticas invasoras como el cocotero, que requiere de un constante monitoreo para controlar su evolución, y que puede ser paliada con la siembra de otras especies resistentes a las condiciones del lugar.

Así se llegó hasta el segundo año de estudios donde se prospectaron semillas, se establecieron viveros experimentales, y se concluyó que estos debían ser de tubetes por su factibilidad para trasladar 76 plantas por un solo operario, son de fácil manipulación, y utilizan menor cantidad de sustrato.

Para ello se pusieron a prueba seis variedades de especies de plantas, entre las que cuentan el arroz y el boniato de playa, suriana marítima y el mate de costa, esta última seleccionada por sus semillas con corteza dura y por garantizar la biodiversidad en el ecosistema.

Los 1140 metros de longitud que abarca el proyecto, comprendidos desde el hotel Sol Cayo Coco hasta el Pullman fueron beneficiados con la repoblación, aunque, en ese lapso, algunas plantas sufrieron muerte por estrés durante la transportación y, además, estrés hídrico por la falta de riego.

Luego del huracán Irma hubo que rehacer las investigaciones, pues ya se habían identificado los índices de valores de importancia de las familias de plantas como la cobertura vegetal del lugar y la frecuencia y distribución relativa de las especies, datos que cambiaron por la gran pérdida de vegetación.

No obstante, el paso del fenómeno hidrometeorológico trajo algunos beneficios para la fauna y la flora, pues, con las lluvias, se disminuyó el contenido de sal en la arena, se ubicaron los soleadores a la distancia reglamentada de las dunas, y se construyeron las pasarelas sobre pilotes para favorecer el crecimiento continuo de la vegetación.

A decir de Danay Rodríguez Ramos “cuando una instalación cuenta con una duna bien preservada, se reduce el impacto que puede tener sobre ella el paso de un huracán” y ese es, precisamente, uno de los propósitos de la investigación: lograr playas menos erosionadas y contribuir a un turismo sustentable.


Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar