Viernes, 24 de mayo de 2019 3:52 AM

Las dunas, importantes colinas de arena protectora en playas

Las playas, una de las riquezas donadas por la naturaleza al conjunto de cayos del litoral norte cubano, son resguardadas por inmensas dunas, atributo que ocupa la atención de turistas en la región.

Más de 30 kilómetros de riberas de los cayos Coco, Guillermo y Paredón Grande, pertenecientes al destino turístico Jardines del Rey, al norte de Ciego de Avila, están rodeados por una extensa capa de fina arena blanquecina en forma de montículos.

Las dunas son colinas de arena formadas en el desierto y en las orillas de lagos y mares, y están consideradas entre los ecosistemas costeros más importantes por sus beneficios en la protección de las playas.

Son sitios muy frágiles debido a su vulnerabilidad frente a los cambios climáticos y fenómenos atmosféricos, por lo que forman parte del equilibrio dinámico que hace posible la existencia de las playas. Las ubicadas en los cayos Coco y Guillermo tienen características muy peculiares, pues son colinas estabilizadas que no migran con el paso de las estaciones de invierno y verano.

Según estudios, las de allí surgieron en un reciente período geológico, en el Holoceno, y se les estiman como las más antiguas de toda la región norte de Cuba. Su comienzo está relacionado con la retirada del mar, por lo que una gran parte de la arena quedó expuesta a la acción del sol y, al secarse, los vientos se ocuparon de arrastrarla hasta la parte posterior de la playa.

Ello permitió que con los años se originaran esos hermosos reservorios naturales que son los encargados de retribuir la arena a las playas, cuando la pierden por las penetraciones del mar o intensos vientos.

Precisamente, en cayo Guillermo se ubican las dunas más altas del Caribe insular, con 15 metros sobre el nivel del mar, las cuales protegen a Playa Pilar, uno de los balnearios más bellos de Cuba.

Mientras, las de Loma del Puerto, con 10 y 14 metros, son las de segunda mayor altura y pertenecen a la Reserva Ecológica Centro-Oeste de Cayo Coco, área protegida por su conservación y el valor de la flora y fauna.

En estos momentos en que se trabaja en Tarea Vida, programa gubernamental para contrarrestar los efectos del cambio climático, se aplican regulaciones ambientales que prohíben la construcción de hoteles o instalaciones recreativas en la primera línea de playa.

Para conservar las dunas, además, se erigieron pasarelas de madera sobre pilotes desde los hoteles y ranchones hasta las playas, y así evitar la depredación del reservorio, dada la gran afluencia de visitantes en la zona.

También se reforestan con plantas nativas costeras como incienso, boniato de playa, mate, salvia de costa y verdolaga, entre otras.

Tarea Vida facilitó, además, recuperar con el vertimiento de arena unos ocho kilómetros de varias playas en la cayería norte avileña, afectadas por la erosión, lo cual permite minimizar los efectos del cambio climático y beneficiar las dunas en el área.

Jardines del Rey, considerado entre los más importantes destinos turísticos cubanos de sol y playa, dispone hoy de 18 modernos y confortables hoteles de cuatro y cinco estrellas, y una amplia red extrahotelera.

Actualmente cuentan con infraestructura creada los cayos Coco y Guillermo, pero en los planes de desarrollo turístico se incluyen Paredón Grande y Antón Chico, con una potencialidad de más de 20 mil habitaciones.

La hilera de cayos dotada de bellezas naturales y paralela al litoral norte fue denominada por Diego Velázquez a inicios del siglo XVI como Jardines del Rey, en homenaje al entonces monarca de España, Fernando El Católico.

Siglos después, el distinguido escritor estadounidense Ernest Hemingway (1899-1961) los inmortalizó en el libro Islas en el Golfo.


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