Fomentan cría de cerdo criollo en Ciego de Ávila (+Audio)

A ojo de quien lleva años en la cría de cerdos, en una disputa entre el cerdo comercial  y el cerdo criollo, este último pierde con gran desventaja. Los motivos giran alrededor de un mito ocasionado, tal vez, por la desatención al criollo y el rápido desarrollo del comercial, lo que beneficia a los productores, pues este último se puede vender más rápido.

La desmitificación, a escala científica, es el propósito de un equipo de investigadores y técnicos avileños, quienes pretenden demostrar la efectividad del cerdo cubano en la cría de ganado porcino.

“Llevamos dos años en este proyecto, que debe concluir en el 2019”, dice Nury Pérez Valdés, Máster en Ciencias e Ingeniera Agrónoma al frente de la investigación. “En un primer momento del estudio, nos centramos en diagnosticar cuáles eran los principales productores de cerdos criollos en el territorio de Ciego de Ávila, para, en una segunda etapa, crear cotos porcinos donde los cerdos pueden vivir en su estado natural y se alimentan de los productos del campo, una de las preocupantes para su cría.”

Gracias a la labor de estos investigadores, pertenecientes al Centro de Investigaciones de Bioalimento Animal (CIBA), se lograron crear 13 cotos en toda la provincia, siendo el municipio de Florencia el de mayor número con nueve, seguido de Morón (2) y Ciego de Ávila con igual cifra, contemplándose, entre ellos, el coto estatal La Rodaja.

Surgió así la necesidad de condicionar la actividad porcina en este sentido, para fomentar el intercambio de animales y mantener la pureza de la raza. De ahí que uno de los principales retos fue garantizarles la alimentación, y se concluyó que estos podían consumir palmiche, cocos, entre otros productos propios de los cotos que aminoran los gastos económicos.

Según Pérez Valdés, el criollo tiene menos probabilidades de enfermarse que el comercial, se ahorra agua y electricidad durante la crianza, y se valora la posibilidad de producir jamón con su carne para competir con el jamón ibérico, obtenido del cerdo comercial.

Además, la investigadora señaló que se les entregan a los productores un semental y cinco hembras para lograr la reproducción de la especie.

En estudios de este tipo, los técnicos son las dos manos de los investigadores, comenta Pérez Valdés. Por eso, a Dilma Vega Báez, técnico en Zootecnia, no le falta trabajo, mucho menos, después de 26 años ofrecidos a la ciencia.

“Yo llevo la parte evaluativa del animal, su conducta, pesaje, los alimentos que rechaza en el período de 24 horas, luego esos datos se procesan y llegan a manos de los investigadores”, explica Dilma.

A pesar de que el cerdo criollo tenga un límite de seis crías, el país y el CIBA tienen gran interés en ponderarlo, no solo por  ser un animal propio de Cuba, sino también por la resistencia de la especie y las bondades de su carne.