CIBA avileño al interior del Premio de la Academia de Ciencias (+Audio)

Hace cinco meses el Centro de Investigaciones de Bioalimento Animal (CIBA), ubicado en el municipio Morón, recibió una noticia que pudiera calificarse como la mejor del año. Porque, anteriormente, ya habían obtenido el Premio Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba, compartido con otras instituciones, mas esta sería la primera vez que alcanzara el lauro de manera individual como entidad ejecutora.

Contribución a la protección de los recursos hídricos subterráneos en la provincia de Ciego de Ávila, es un estudio que ampara más de 12 años de investigaciones enfocadas, principalmente, en el tema del agua y la protección medioambiental. Durante ese tiempo también se estudiaron de cerca los beneficios del biogás, pero solo desde sus potencialidades como fuente renovable de energías y como tratamiento a los residuales porcinos, aunque ya se hacían necesarias las alternativas para evitar el derramamiento del vital líquido en tales condiciones.

En términos muy técnicos, era indispensable la construcción de plantas de biogás con todo lo necesario para el tratamiento de los residuales que generaba una unidad pecuaria, el diseño de lechos de secado para el fraccionamiento de los líquidos y sólidos y, posteriormente, se planteó la construcción de una laguna de estabilización, para evitar los efectos nocivos de los efluentes (es decir el agua a verter) al medio ambiente.

Así, el producto final se destinaría al riego de parcelas productoras de alimento animal, enriqueciendo agronómicamente los suelos y generando comida para los cerdos de las cochiqueras, para cerrar el ciclo de tratamiento de residuales en la provincia, cuestión que Levis A. Valdés González, director del CIBA, reconoce por su gran impacto en la agricultura y la cría de animales.

Un segundo peldaño debió escalar el Centro hasta concretar la investigación final y fue el trabajo con la cuenca hidrográfica del sector CAI-5 (), abastecedora de los municipios Ciro Redondo y Morón. El objetivo del estudio era vincularla a la producción porcina, luego de detectarse esta actividad como uno de los principales contaminantes junto con los centrales azucareros, la Empresa de Productos Lácteos, el cárnico y otras industrias.

El proceso requirió identificar, cuantificar y mapificar herramientas que permitieran contrarrestar la contaminación, caracterizar los focos, evaluar los volúmenes de agua en la cuenca; acciones que posibilitaron identificar la vulnerabilidad del acuífero. De ahí que tales resultados generaron la posterior publicación de más de cinco artículos en revistas internacionales de impacto y otros 12 asociados al uso del biogás.

Otro escalón ascendente significó la evaluación al interior de las fincas pecuarias, mediante la que se detectaron los principales requisitos que debían adoptar estas para frenar la contaminación de las aguas subterráneas, logrando, por vez primera, la reducción del impacto sobre el manto freático.

De la síntesis entre los proyectos, surgió la investigación premiada con tan alto honor y que, a decir de Valdés González, “fue difícil escribir de modo concreto, no obstante se hace necesaria su implementación a escala territorial”.

Por supuesto, el trabajo fue a varias manos que agruparon no solo al director del Centro, sino también a las investigadoras Vania M. Vidal Olivera y Yamilé Jiménez Peña, quienes compartieron el reconocimiento con otras instituciones y lograron la posesión de plantas de biogás por más de 100 productores porcinos avileños, herramientas de trabajo para los gobiernos municipales y la descripción de la situación actual de los recursos hídricos subterráneos.