Sin rodeos (21 de junio de 2018)

PROBLEMA NO, MALENTENDIDO

En respuesta a la inconformidad planteada por la lectora Olga Lidia Cepero Martínez, publicada en esta sección el pasado 9 bajo el título ¿De quién es el problema?, Diosdado Hernández Eduardo, director general de la Empresa Eléctrica de Ciego de Ávila, explica que al analizar la grabación del reporte de queja en el Centro de Atención Telefónica, se comprobó que la ejecutiva informó a la cliente de la afectación y escuchó la inconformidad de esta última, tras lo que se despidió con un “Ha sido un placer atenderla”, lo que demuestra que no existió maltrato a la reclamante. Además, aclara el directivo a la población que las interrupciones del servicio eléctrico se informan de manera oportuna en los medios de comunicación de la provincia. (MARTÍNEZ)

¿CUBIERTOS POR CUENTA PROPIA?

Durante su estancia en el campismo de Cayo Coco, a Luis Manuel Leiseca Suárez, vecino del Edificio 13, apartamento 26, en el Micro A de la capital avileña, le preocupó la escasez de cubiertos en el restaurante de dicha instalación, donde, por demás, los cuchillos están en falta. Leiseca espera que la alternativa no sea sumar al equipaje de los campistas el peso de estos utensilios. (LISANDRA)

FIN DEL PELIGRO

Después de que la Empresa Eléctrica comprobara el estado crítico y la necesidad de cambiar el poste rajado que preocupaba a vecinos de la calle Benavides, entre Honorato del Castillo y Maceo (Con el cartel no basta, Sin Rodeos, 19 de mayo), en la ciudad de Ciego de Ávila, fue sustituido el pasado día 2. Además de ofrecer disculpas por las molestias ocasionadas, la Dirección General de la entidad agradece el apoyo de los vecinos, “que permitió terminar el trabajo bajo intensas lluvias”. (IRAIDA)

COMO DEBE SER

Asombrados, pero agradecidos, quedaron los que acudieron el lunes último a la Unidad de Trámites del municipio de Morón. En la puerta, los encargados de dirigir la entidad, informaron acerca de los servicios e indicaron, según los tipos de trámites, el camino a seguir por los clientes. Y, aunque es algo que no es usual en muchos centros de prestación de servicios, se juntan allí el buen trato, la comunicación, la profesionalidad, y los deseos de hacer, que hacen obvio el resultado: la satisfacción. (ALEXEY)