Martes, 22 de mayo de 2018 9:38 AM

Concurso para la manada

Son los lectores de esta sección una manada de latidos, gente que todavía se deja domeñar por un sueño y cree en la poesía de la vida, a pesar de los precios del tomate y otras cosas.

Por ello, hemos armado este nuevo concurso en el cual ustedes formen parte, otra vez, de las travesuras de El Marcapasos. Una manera más de divertirnos expresando nuestro sentir, sobre todo, si se convoca con motivo del Día del Amor, aunque a decir verdad, todas las fechas del almanaque debieran estar marcadas por el único sentimiento que puede evitarnos los infartos si se usa de manera correcta.

De modo que estamos convocando a aquellos “locos” que quieran expresarse a través de una breve historia (45 líneas en Arial 14), acompañada por una foto original que dé pie a la anécdota o al brevísimo cuento, como es característico de esta sección, prometiéndoles que, además de las ganadoras, publicaremos todas las que merezcan ser compartidas.

Hasta el próximo 10 de febrero será el plazo de admisión de las obras, y podrá hacerse a través del correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o ser entregado, personalmente, en nuestra Redacción, bajo el título de Concurso Un corazón no se vende, en Avenida de los Deportes s/n, Ciego de Ávila.

El premio principal consistirá en la escultura que se observa en la foto, una creación del grupo de orfebrería artística Pauyet, que arriba este año al aniversario 20 de su fundación y con toda gentileza la ha donado para premiar al ganador o la ganadora del certamen.

A modo de cierre quiero compartir con ustedes un microrrelato del escritor Leopoldo Ruiz Cervera, que no necesita explicarse para mostrar el amor más auténtico e incondicional que existe sobre la tierra, ese que se da a cambio de pedir nada y que, incluso, en situaciones extremas como la del cuento no disminuye ni se amilana en su generosidad.

CON EL CORAZÓN EN LA MANO

Raúl mató a su madre. Una vez muerta le extrajo el corazón.

En su alocada huida cayó y rodó por las escaleras de su casa.

El corazón salió despedido y dando botes fue a parar al rellano siguiente.

El corazón de la madre, desde el suelo y con el tierno recuerdo de un invisible cordón umbilical, vibró y dijo: ¿Te has hecho daño, hijo mío?


Comentarios  

# Y@dy 30-01-2018 09:07
Buenos dias, quisiera que me indicaran a quien debo entregarle la obra y que datos debo poner saludos
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