Viernes, 24 de mayo de 2019 12:59 AM

Mientras espero… lo inevitable

Cuando se vive casi encima de un colegio, uno puede darse el lujo de votar en las intermitencias de las colas. Hacerlo temprano, pero sin tumultos, y reservar la paciencia para las colas que están por venir.

Eso creía yo, que tengo una terraza privilegiada, con vistas al Colegio Electoral número 2, de la Circunscripción 69…, hasta que, a las 10:00 de la mañana, tuve que bajar por “culpa” de gente que, como gotas insistentes, no han dejado de caer en las puertas de lo que, hasta anoche, era una oficina comercial de la Empresa Eléctrica.

Y al no ser de esas escuelas espaciosas, es muy fácil quedarse afuera, a la espera, bajo las nubes que disimulan los 33 grados Celsius que anuncia la Meteorología, y de pie.

Pues tuve que hacer la cola, esperar y sonreírle al conocido que te dice: “te vi desde allá arriba, tirando fotos…, ya me extrañaba a mí, que no bajaras a hacer algo”. Y entiéndase por “algo”, preguntar, mirar, escribir…, porque los integrantes de este colegio, desde hace dos años, me han declarado “corresponsal permanente”, y hasta cuando me quedo callada me dan los partes en el tono de los vecinos, porque son mis vecinos.

−Niña, ¿tú has visto esto?, no para la gente, no he tenido tiempo ni de ir al baño, se adelanta Dalia Rosa Flores, veterana en las lides gubernamentales y en cuanta comitiva se desata en la barriada de Ortiz, mientras me busca en la lista que casi sabe de memoria.

−Bueno…, yo llevo más de una hora esperando para bajar, le digo cuando ya ni me escucha y le elogia el lápiz de muñecos a la niña que me acompaña. Porque mi hija ha ido a votar, como si fuera a la escuela, con un lápiz de repuesto, para si se le parte la punta al otro. Si está feliz ahora es por el modo en que le borré la congoja por no haber sido seleccionada para custodiar las urnas.

−Muchacha, si vas a ser tú quien haga la cruz en el cuadrito y doble la boleta y la eche en la urna. Trata de que te quede linda y rectica para que nadie se dé cuenta de que la hizo una niña. Y no se lo digas a nadie, que los niños no pueden votar. Esto es secreto. Ah, y tampoco puedes decir en qué cuadrito hiciste la cruz.

Y ustedes saben que cuando uno quiere que un niño no diga algo, no puede decirle que no lo diga...

En efecto: cuando todavía la boleta no había llegado al fondo de la urna, ya todos en el colegio sabían que la de ese Sí, había sido ella.


Comentarios  

# Leandro 24-02-2019 17:15
Suerte con el SÍ Katia, pero eso no hará que nuestras vidas sigan igual.
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# Katia 25-02-2019 11:49
No, claro que no, Leandro. Nos toca a acada uno exigir que lo está escrito ahí se cumpla. No podemos permitir que esta Consitución se quede en letra muerta
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