La hora del pueblo

Está demostrado que cualquier cubano podría dar una disertación de béisbol si se lo pidieran y poco, o casi nada, tendría que envidiarle a un analista deportivo. No obstante, si de cultura jurídica se trata, la historia sería otra para muchos, y el sayón, más que grande, les quedaría inmenso.

Pero aun así, cuando apenas dos días nos separan del 13 de agosto, momento en que iniciará en toda Cuba la consulta popular del Proyecto de Constitución, la diversidad de criterios coloniza, de a poco, parques, paradas y redes sociales en Internet porque cada quien tiene algo que decir al respecto, como antesala de lo que deberá ser, también, en las próximas jornadas.

Y es que en la historia de todo país hay momentos, y momentos. Algunos tan efímeros como el día que ya fue, y otros tan trascendentales como el que desde este lunes, 13 de agosto, y hasta el 15 de noviembre ocupe a cada ciudadano de esta Isla en edad electoral.

Porque será el pueblo, y nadie más, el que decida el alcance del texto que ahora se somete a evaluación y que, muy pronto, será la Carta Magna sobre la que se establezcan los fundamentos de la nación, se garanticen los derechos y deberes de cada habitante de este Caimán, y se convierta en punto de partida para la modificación de otros cuerpos legales.

Entonces solo asistir como se va a cualquier reunión no basta. La garantía para lograr un proceso verdaderamente popular, en todo el sentido de la palabra, estará en desterrar la improvisación y participar de manera consciente y comprometida con el futuro del país que queremos ver.

Así que cuando llegue su turno, ya sea en el barrio o en el centro laboral, no vacile en aclarar las dudas que puedan surgirle, manifestar libremente sus ideas (que pueden coincidir o no con el texto a debate), cuestionar lo cuestionable y hacer sus propuestas que serán recepcionadas y analizadas porque, aunque todos miremos con ojos diferentes, será la pluralidad de criterios la que enriquezca nuestra Ley de leyes, siempre en la búsqueda de un consenso que contribuya a fortalecer nuestro proyecto social.

Mas, antes de llegar ahí, primero siéntase libre de leer y analizar el documento cuantas veces sea necesario, da igual si prefiere hacerlo en el folleto impreso o si pertenece usted a la era tecnológica y opta por llevarlo en su celular, la cuestión es que se prepare y a la hora de la verdad, no divague, vaya al grano y trate de aportar algo sustancial, como señaló el historiador Eduardo Torres Cuevas: “Hay que cuidar el texto constitucional, para que diga lo que tiene que decir”, por ser este, y no otro, el momento de hacer.

Vigente por más de 40 años, desde que fuera aprobada en 1976, la actual Constitución se fue quedando pequeña para una Cuba que empezó a cambiar y apuesta por actualizar nuestro modelo económico, al punto que solo una reforma profunda la traerá al nuevo escenario, pues otro es ahora el contexto para fijar el papel del Estado y del Gobierno, y otros los derechos y deberes que precisa el cubano de estos tiempos.

Seguiremos construyendo sobre los mismos cimientos esta nave que, con el Partido como capitán, mantiene el rumbo sin importar el mal tiempo, pero ahora con nuevos retos por venir y en los que la dignidad plena del hombre deberá continuar siendo una guía.

Más allá de los cambios que debido al debate se incluyan en el proyecto que irá a referendo, porque algo habrá que dejar para las inmediatas modificaciones que, por igual, convendrá hacer a las actuales leyes y decretos, constituye este el primer paso de un camino que, necesariamente, ha de conducir al cumplimiento de lo legislado y el conocimiento a fondo, por cada ciudadano, de la nueva Constitución. Por lo pronto se acerca la hora fijada, Cuba toda tiene la palabra.