Viernes, 16 de noviembre de 2018 6:41 AM

Editorial: El relevo, la carrera y la meta

Cuando dentro de pocas horas este país amanezca con un nuevo presidente, y medio mundo se empeñe en avizorar otro destino en otro rostro, pocos habrán entendido que aquí solo hemos oficializado el relevo de una carrera que sigue teniendo la misma meta. Como en el deporte, el batón pasó de una mano a la otra y el corredor sigue por el carril del hombre que relevara. Además, no lo hace solo, integra un equipo.

Como en el deporte, también, en esa carrera hay obstáculos, aunque él, nacido en esta Isla donde se aprende, casi por obligación, a sortear las “vallas”, no tendrá ese tipo de contratiempos.

Político al fin —y entrenado por quien, cuando no podía esquivarlas, las derrumbaba, y punto—, el nuevo corredor podría estar más preocupado por mantener la velocidad de quienes corrieran antes, que por el trayecto y los desafíos que le quedan en el horizonte, pues hace más de medio siglo que el destino y las adversidades de esa carrera han sido fijados.

Pero, a diferencia del deporte, no se corre por una medalla, ni para ufanarnos de que somos los mejores. Aquí defendemos una idea, damos continuidad a una Revolución y todo el que esté en el “graderío” ya debería saber a qué triunfo nos referimos.

Metáforas aparte, habría que recalcar que nada se ha puesto en juego; que los diputados de la Asamblea Nacional tienen en sus manos el poder que nosotros les dimos antes, en elecciones democráticas donde un guajiro de monte adentro, el pastor de una iglesia o el joven que aún no sabe qué quiere estudiar, votaron por estar representados. De esa manera todas las manos (o la mayoría) estarán contenidas en el voto de una minoría.

Habría que decir que, ciertamente, la generación histórica de la Revolución no estará conduciendo el Consejo de Estado y de Ministros; que un día, incluso, no lo hará tampoco al frente del Partido que hace de brújula en este proceso… Y habría que decir, también, que cuando ellos comenzaron, siendo muy jóvenes, solo tenían de antecedentes los intentos, que ni Mella ni Villena ni Maceo ni Martí ni Céspedes ni Félix Varela… pudieron pasar de las ideas y las armas; y que las revoluciones ajenas nos inspiraron y guiaron, siendo siempre eso: ajenas.

De modo que ahora se tiene todo el ejemplo, el ideario, y una obra lograda, establecida; sin que tal certeza signifique una ventaja irrevocable. La conducción de esta Isla, y a juzgar por el futuro que se ¿diseña? desde el Norte, no deja de pensarse bajo un fogueo constante, donde los peligros no son solo foráneos.

En 2005 Fidel ya lo reconocía y se preguntaba: “¿Puede ser o no irreversible un proceso revolucionario?, ¿cuáles serían las ideas o el grado de conciencia que harían imposible la reversión de un proceso revolucionario? Cuando los que fueron de los primeros, los veteranos, vayan desapareciendo y dando lugar a nuevas generaciones de líderes, ¿qué hacer y cómo hacerlo?”

Hoy, en abril de 2018, las respuestas parecen contenidas, también, en aquel discurso de noviembre, a párrafos de distancia, sin alusiones directas, en apenas una reflexión que despejaría cualquier temor: “Resulta asombroso que, a pesar de la diferencia entre los seres humanos, puedan ser uno en un momento o puedan ser millones, y solo pueden ser millones a través de las ideas. Nadie siguió la Revolución por culto a nadie o por simpatías personales de nadie. Cuando un pueblo llega a la misma disposición de sacrificio que cualesquiera de aquellos que con lealtad y sinceridad traten de dirigirlos y de conducirlos hacia un destino, eso solo es posible a través de principios, a través de ideas.”

Hacia allí, hacia esa Ley primera de nuestra Constitución “el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre” seguimos marchando, o corriendo, como si se tratase de una carrera que admite relevos, pero no otra meta.


Comentarios  

# barbaro martinez 17-04-2018 14:04
de BAEZ , he leido varios titulos.
los que se quedaron,los que se fueron ,me gustaria que algun escritor hiciera uno sobre los diferentes primeros secretarios nacionales de la UJOTACE,que supuestamente eran el relevo.

brmh
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