Continuidad

Pude, mientras Raúl levantaba el brazo de Díaz-Canel, primero, y se fundía con él en un abrazo, después, imaginar cómo se le agolpaban cientos, miles de recuerdos y vivencias dentro del pecho, en apenas unos instantes.

Raúl y Fidel continuidad

Birán, el Colegio de Belén, las primeras manifestaciones de rebeldía política, el Moncada, el Presidio Modelo, México, el Granma, Cinco Palmas, La Sierra Maestra en peso, el triunfo, Girón, la Crisis de Octubre, las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Angola, Cuba de punta a cabo… Y en todo, para todo y para todos, Fidel. Siempre Fidel.

Pude, mientras Raúl ponía la dirección del país en manos de generaciones posteriores a la suya (histórica), imaginar el montón de hermosos sentimientos agolpándose en los más sensibles peldaños y rincones de ese espacio, aparentemente etéreo, al que llaman alma.

Entonces, sin rastro de duda, recordé la palabra con que, horas antes, habíamos coincidido en pronunciar un humilde hombre de pueblo acogido al trabajo por cuenta propia, como vendedor de alimentos ligeros en la Terminal de Ómnibus Nacionales de Ciego de Ávila y yo: continuidad.