Martes, 16 de julio de 2019 2:39 PM

Con diferente traje

Hay por ahí quien pone el grito en el cielo cuando alguien habla de futuro y jóvenes en la misma oración. A quien lo de irreverentes y rebeldes le escandaliza porque en sus tiempos “las cosas no eran así”, como si olvidaran que antes, a otros, también, les colgaron esas etiquetas. Sin embargo, por ley de la vida, la brújula sigue apuntando a la misma dirección, por más “perdida” que la crean, y porque tantas historias no pueden estar equivocadas en esta línea del tiempo que amenaza con volverse infinita.

Nos acercamos a un acontecimiento sin precedentes en la historia de nuestra nación cuando todo apunta hacia un cambio generacional en la máxima dirección del país. Y hay quien duda y hasta lo cree descabellado, por aquello de que la responsabilidad y los años tienen que ser, necesariamente, proporcionales, pero, ¿acaso los cimientos de esta Isla no se levantaron a fuerza de una juventud que supo hacer por su momento histórico?

Y si alguien cree lo contrario, ¿cómo olvidar a un Mella en huelga de hambre por tal de continuar la lucha que hizo de la universidad un hervidero revolucionario, o a una generación que en el centenario del natalicio del Apóstol quiso sentirlo vivo y no se detuvo hasta darle la Cuba que soñó, esa “con todos y para el bien de todos” y a aquellos que partieron con regreso incierto porque defendieron a Angola como si fuera suya? Hazañas todas que retratan a jóvenes comprometidos con una causa que trazó los caminos de lo que somos hoy.

Entonces llega la hora de demostrar que no andamos tan perdidos del todo y que generalizar, en la mayoría de los casos, suele ser un pecado. Imperdonable sería comparar con el pasado, pues otro es el escenario actual, y como se ha dicho con anterioridad, los jóvenes son herederos de su tiempo, de ahí que sean otras las maneras de hacer y sentir.

Como toda generación albergadora de esperanzas y anhelos habrá que darle sentido al momento que nos tocó vivir y cambiar lo que deba ser cambiado, así nos lo enseñó nuestro eterno Comandante Fidel, pues ser revolucionarios, también, va de eso; más que relevo, seamos continuidad de una obra que, desde los mismos inicios, se ha escrito con lozano pulso.

Apoyo a los que creen que sentirse joven no es una edad, sino un estado emocional que habla de hacer y crear porque como reconoció el Che, una juventud que no crea es una anomalía realmente. No por gusto es apreciable hoy la cantidad de rostros juveniles en sectores estratégicos de la economía como la agricultura y el azucarero, este último con más del 65 por ciento de fuerza trabajadora joven, como pequeña muestra de que sí hemos sabido interpretar el papel que nos corresponde en la sociedad cubana de nuestros días.

Que todavía hay quien no está donde verdaderamente hace falta porque no le interesa estarlo y que hay conductas que dejan mucho que desear, son verdades que no se pueden ocultar. Entonces aplaudamos más a los inconformes con lo mal hecho y a quienes siempre dicen lo que piensan, pues nadie nace siendo revolucionario, sino que se forma, de a poco, con el día a día.

La venidera etapa no será diferente de otras en la que los jóvenes han demostrado que con ellos, siempre, se podrá contar. Así que la próxima vez, antes de poner en duda el mañana, mejor piense que todos, por suerte, no llevamos el mismo traje.


Comentarios  

# barbaro martinez 18-04-2018 18:13
gretel,no olvidar que a mella lo expulsaron del mismo partido del que el fundo.
la vejez no es sinonimo de triunfo.
los cambios vienen con los jovenes.
la frase , la juventud esta perdida data de cuando los romanos,lo que sucede es que la juventud es diferente

brmh
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# Raquel 18-04-2018 21:22
La juventud de hoy no la puedes comparar con la de antes.
La diferencia es abismal.
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