Primero de Enero: Damnificados a pie de obra

La escasez de constructores atenta contra la rápida terminación de las obras. Una comunidad avileña apeló a sus vecinos como fuerza de trabajo y ya se aprecian los resultados

Aquellas viejas casas del reparto Martinó, en Primero de Enero, no llegaron a su centenario. Dicen quienes las habitaron que fueron construidas a finales de los años 20 del pasado siglo, pero el huracán Irma las derribó sin la menor piedad.

El peligroso suceso no ocasionó pérdidas de vidas humanas, por la evacuación, a tiempo, de sus habitantes, pero en lo económico y lo espiritual dejó enormes vacíos que solo el trabajo y el apoyo gubernamental podrían aliviar.

No eran los únicos: el municipio tuvo, al paso del meteoro, 1 901 afectaciones, incluidos 221 derrumbes totales, que constituyen la mayor preocupación porque los damnificados, en Cuba, no quedan en las calles.

Cuenta Yelina Montes de Oca Hernández, presidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular, que, paso a paso, han tratado de dar soluciones, aunque las dificultades siempre dan la nota desagradable.

“Hemos tenido cemento, acero, bloques, elementos de techo como tejas de fibrocemento y esperamos el zinc de donación asignado al territorio, pero nos falta la carpintería”, afirmó la dirigente, quien añadió otro problema común para todo el país: la escasez de mano de obra en la rama constructiva.

SOLUCIONES IN SITU

Hombre parado en su casaRubén ya tiene lista su casitaLa mayoría de los damnificados, cuyas casas todavía están en proceso constructivo, siguen evacuados en viviendas de amigos y familiares. Aquella pérdida tan dolorosa les abrió las puertas de la solidaridad y el cariño eterno hacia quienes los hospedan.

Pero saben que su destino no es vivir como evacuados toda la vida; de ahí emanan actitudes de algunos vecinos que asumieron el camino más rápido para volver a la normalidad: dedicarse, por entero, a la construcción de sus casas.

Rubén Yera Ismael fue el primero en disfrutar de su confortable hogar: “La casa fue hecha por el Estado. En ella trabajamos el albañil que nos asignaron y yo como ayudante, junto a mi esposa Yolaida Arias Rodríguez, que nos apoyó mientras construíamos.”

Recuerda que su anterior morada era una de las seis derribadas en la casi centenaria cuartería, sin embargo, hoy la situación es muy ventajosa con respecto a donde residían: “La que perdimos era de madera, en pésimo estado. La de ahora es de mampostería, con techo de zinc, dos cuartos, baño, sala y cocina comedor, suficiente para dos personas”.

El beneficiado se desempeña como maquinista en la unidad empresarial de base Ciro Redondo, y tuvo a su favor que, al terminar la zafra, su tiempo fue mayor para dedicarlo a la construcción. Ahora, cuando apenas le quedan algunos detalles, más el apoyo a los vecinos que todavía están por terminar, sabe que le entrará con todo a la venidera contienda azucarera.

CONTRATADOS PARA HACER SUS CASAS

Hombre construyendo casaYoel Bolaño Bravo fue contratado como techador, no solo de su casa, también aporta a la de los vecinosBajo un enorme sombrero, se desplaza de un lado a otro, intercambia criterios con el vecino, sube a un andamio y emprende la obra. Se llama Yoel Bolaño Bravo y tiene el propósito inmediato de restablecer la casita de su mamá, Hilda Rosa Bravo Maceo.

“Estamos a la altura del cerramento y trabajamos según aparecen los materiales. En mi caso, fui contratado por la Agrupación de la Vivienda. Al existir déficit con la mano de obra, varios vecinos tuvimos la oportunidad de que nos ofertaran trabajo de acuerdo con nuestros conocimientos. En mi caso, estoy como techador.”

Mientras acontecían los diálogos y las fotos, otro de los residentes, Gasmendy González Hernández, aprovechaba la sombra de uno de los árboles sobrevivientes a Irma para recuperar unos clavos que luego empleará en su techo.

“Antes de hacer este trabajo, había estado en el contingente Pío Cervantes, luego me vinculé al INDER, pero ahora me desempeño en la Agrupación de la Vivienda. Aquí nos pagan en correspondencia con los resultados”, afirmó el vecino y, a la vez, constructor.

“He aprendido tantas cosas: albañil, techador, plomero, e, incluso, recuperador de materiales. Pienso que antes de diciembre terminamos las casas.”

La vida demuestra que, ante las dificultades, urgen decisiones atinadas, suficientes para llevar los objetivos a feliz término. De esa comunión entre vecinos y el Estado, seis familias ya están a punto de rehacer sus vidas con más calidad que antes de Irma.

Csas, hombres, Primero de EneroVista panorñamica de algunas de las viviendas en construcciónSi bien queda mucho por hacer, en Primero de Enero, cerca del 70 por ciento de los afectados por el huracán ya tienen sus respectivas soluciones.

Según la presidenta del gobierno, hasta el pasado mes, los casos pendientes rondaban la cantidad de 600. Nada fácil será terminar las obras, pero si el Estado mantiene su apoyo y los afectados ponen algo más que su granito de arena, o sea, la presencia y mucha actividad, en un plazo más cercano que lo previsto, pudieran erradicarse todos los daños a quienes perdieron, total o parcialmente, sus moradas..