Domingo, 19 de agosto de 2018 7:09 AM

Ciego de Ávila: un pueblo impactado por Irma se levanta

 

En septiembre de 2017 el huracán Irma, uno de los más potentes formados en el océano Atlántico en las últimas décadas, azotó gran parte de Cuba y Ciego de Ávila fue severamente impactado por sus vientos, que alcanzaron los 295 kilómetros por hora sostenidos.

La zona norte de la provincia fue la más dañada, sobre todo en el fondo habitacional del municipio de Bolivia, el poblado de Punta Alegre y el polo turístico Jardines del Rey, con numerosos perjuicios en la planta hotelera, la fauna y la vegetación.

Un equipo de prensa que se encontraba en Cayo Coco pudo explorar los daños al día siguiente del paso del huracán y en la mayoría de los hoteles se afectaron los lobbies y gran parte de la infraestructura; el follaje de los árboles fue arrasado y muchos flamencos aparecieron muertos en las orillas de las carreteras.

En el pedraplén que une tierra firme con la cayería se deterioraron seis, de los 12 puentes que lo conforman, y en jornadas inmediatas brigadas constructivas se movilizaron para repararlos y trasladar al personal que apoyaría la recuperación.

Afortunadamente, los seis kilómetros de playa rehabilitados con el vertimiento de arena en el destino recibieron daños mínimos y se mantuvieron en condiciones para recibir a los clientes.

Iyolexis Correa Lorenzo, delegada del Ministerio del Turismo en Ciego de Ávila, destacó que en unos 40 días se recuperó el polo, gracias al esfuerzo sostenido de los trabajadores y al apoyo de las sucursales de Emprestur de otras provincias, sobre todo del oriente del país, junto a fuerzas de entidades vinculadas a la construcción.

El aeropuerto internacional Jardines del Rey, que sufrió los embates del fenómeno meteorológico en casi todas sus áreas, recibió los primeros visitantes de la temporada alta, que comenzó en noviembre, con una instalación remozada y en mejores condiciones.

La dirección del país ha mantenido visitas sistemáticas a los lugares con peores condiciones tras el paso de Irma, y allí han constatado los avances y dificultades en la etapa recuperativa, para darle solución con la mayor prontitud posible a las demandas de la población.

Durante las primeras jornadas que sucedieron al trayecto del huracán por el territorio, se evidenció la solidaridad entre los vecinos para enfrentar la situación y con la esperanza puesta en el apoyo estatal.

Como medida ante la difícil coyuntura que atraviesa la nación debido a los efectos del meteoro, el Gobierno cubano decidió que el Presupuesto del Estado financie el 50 por ciento del precio de los materiales de la construcción que se venden a las personas damnificadas con la destrucción total o parcial de sus domicilios.

Las zonas de defensa territoriales estructuraron comisiones de trámites para llevar los controles de cada una de las afectaciones y asesorar a los necesitados con la documentación para recibir los recursos que les permitan aliviar el problema con las viviendas.

Brigadas de trabajadores de la Organización Básica Eléctrica llegaron a la provincia para apoyar la reposición de los postes caídos, conectar las líneas de alta tensión y recuperar la electricidad en los hogares, ausente durante varios días en los poblados con más daños.

La agricultura también fue dañada en gran medida, por ejemplo, la empresa agropecuaria La Cuba, destacada a nivel nacional en la producción de alimentos, vio reducida casi a cero la producción de plátanos; unas 2 000 hectáreas quedaron devastadas y las pérdidas suman 22 millones de pesos; no obstante, se logró rescatar aproximadamente 10 000 toneladas que estaban en el suelo.

El ciclón ocasionó daños a un total de 260 instalaciones del sector educacional, y se fueron recuperando paulatinamente para incorporar con prontitud a los alumnos, en el caso de los centros que no se utilizaron para la evacuación, los que tardaron un poco más, pero se adoptaron medidas como alternar los horarios de las clases y viviendas que sirvieron como aulas para no afectar la docencia.

Las artes escénicas tuvieron un papel protagónico en comunidades afectadas con la actuación de varias compañías del patio e invitadas procedentes de otras partes del país.

Al finalizar 2017, el reto que se impone en Ciego de Ávila para el año venidero es continuar trabajando para mantener en pie lo recuperado y hacer hincapié en lo que resta por salvar con el apoyo de todos los sectores de la sociedad.


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