Lunes, 19 de febrero de 2018 2:35 AM

Asamblea Nacional del Poder Popular: succiones en el torrente financiero

No hay que ser experto en economía para saber qué significa ese término. Basta inferir adónde puede llevar la incongruencia entre el dinero que se pone en circulación y la cantidad que se recupera, sobre todo, cuando este último es insuficiente.

Recurrente en el seno del Parlamento cubano, el tema ha vuelto a ser objeto de preocupación en comisiones como la encargada de examinar asuntos económicos.

Valoraciones por parte de sus integrantes, a partir de información actualizada ofrecida por Ricardo Cabrisas Ruíz, titular de Economía y Planificación, acentúan el peligro que continúa abriendo ciertas grietas en el comportamiento de los procesos productivos y de servicios.

Uno de los fenómenos que sigue perjudicando es la acumulación o inmovilidad de altos volúmenes de inventarios.

La evidencia está en los 24 000 millones de pesos que hoy tiene la nación en inventarios: monto epidérmicamente inferior al que consignaba el cierre del pasado año (25 500 millones).

En lo inaudito raya que el 26 por ciento de esa cifra (unos 6 500 millones) corresponda a mercancía lista para venta, como si se trabajara para una acumulación constante de productos con fines comerciales que no llegan a concretarse.

Por ello, entre los pronunciamientos de los diputados estuvo el acceso a más detalles sobre ese nocivo fenómeno y el reclamo para que los organismos más representados en él informen al Parlamento las causas de tan inconcebible irregularidad.

Similar enfoque tuvo otro asunto que contribuye, también, al desequilibrio monetario interno: el pago por estadía en puertos.

Insuficiencias que pueden ir desde el desempeño propiamente portuario hasta el descuido o la incapacidad de empresas receptoras se traducen en más de diez millones de dólares erogados (perdidos) de modo irremediable, cuando pueden ser utilizados para aliviar, en alguna medida, parte de las urgencias y necesidades que enfrenta Cuba, en medio de una situación muy tensa en el orden interno y agravada por fuertes tensiones en el terreno internacional, incluidas, sí, las presiones del bloqueo por parte de Estados Unidos.

Una puñalada al equilibrio financiero es que se malgasten insumos y recursos asignados para actividades que no llegan a realizarse, es pagar sin respaldo productivo (y sucede), no ponerle coto al impago de tributos (ídem) o a la impunidad con que se sigue desviando combustible estatal, al extremo de que vehículos privados, como los llamados almendrones de la capital cubana, pasen el día rodando con un promedio de apenas 0,19 litros de diésel, según lo que inscriben las ventas en servicentro.

Por eso, para Cabrisas, como para Esteban Lazo Hernández, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, es crucial planificar bien todo proceso (no como ocurrió con empresas que en abril todavía desagregaban el Plan Anual), controlar con rigor cada recurso asignado y no permitir que pretextos, justificaciones banales, descuidos, oportunismo e indolencia sigan succionando el torrente financiero de una nación como la nuestra, llamada a continuar siendo soberana y a desarrollarse en virtud de sus propios esfuerzos, tal y como enseña el concepto de Revolución, expresado por Fidel.


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