Viernes, 22 de marzo de 2019 8:18 AM

Trampas de la "nostalgia" y el olvido

Cierta tendencia revisionista de la historia ha querido, sobre todo en los últimos tiempos, hacernos creer que la Cuba de 1958 era una tacita de oro. Ante cada escasez de hoy, esos “historiadores” desempolvan la postal de mediados del siglo XX que muestra muchachas sonrientes frente a la vidriera de El Encanto, con sus sayas plisadas a la altura de la rodilla y el cabello sobre los hombros, coquetas y despreocupadas, o la del Chevrolet descapotable avanzando por el Prado habanero.

Para ilustrar el bienestar de aquellos días y la prosperidad supuestamente truncada por la Revolución, comparten ahora en redes sociales el “selfie” de un grupo de mozalbetes en el Havana Yacht Club y han fundado una “industria” de la “nostalgia”, con cientos de páginas webs y hasta documentales que cuentan solo una versión de los hechos.

ANTES DE 1959

  Población urbana: 94 785

  Población rural: 130 971

  Población mayor de 14 años que trabajaba por o sin paga: 70 987

  Población en edad escolar: 40 567

  Que asistía a la escuela: 11 652 (29%)

  Graduados universitarios: 420

Pero hay algunos argumentos que no resisten el peso de la lógica. Si la Cuba de 1958 hubiera sido ese dechado de virtudes del que nos pretenden convencer, lo más probable es que no estuviéramos a las puertas de celebrar 60 años del triunfo de enero. No habría hecho falta trastrocar el orden imperante ni habrían perdido la vida en el intento miles de hombres y mujeres valiosos. Nadie se ofrenda a sí mismo cuando todo está bien.

Que la Isla era entonces una de las economías más fuertes del continente, que el PIB per cápita era el tercero de América Latina, que había de todo, que las tiendas estaban abarrotadas, eso dicen… Y puede ser. La cuestión, antes y ahora, sin embargo, sigue siendo la misma: ¿a cuántos beneficiaba esa economía fuerte y ese PIB de Primer Mundo?

El problema de mirar al pasado sin espejuelos críticos es que se olvida que la supuesta bonanza y el esplendor de la Cuba de los '50 eran privilegios de unos pocos, mientras la gran mayoría malvivía con una comida al día y la desesperanza por techo. Cuando se habla de aquel país, muchos solo recuerdan los comercios bien surtidos, las sociedades de recreo y sus fiestas, el centro efervescente de las ciudades. La fotografía que nadie hizo o nadie rescata del olvido es, no obstante, la del país del tiempo muerto y el medio jornal, la del campo empobrecido y esquilmado, la del sarampión y la poliomielitis, la del negro segregado y el lucrativo negocio de la politiquería.

Calles en Ciego de Avila

Si nos quedáramos a vivir en ese recuerdo, Ciego de Ávila, por ejemplo, sería apenas la calle Independencia flanqueada por establecimientos comerciales variopintos, unos cuantos centrales administrados, casi todos, por la misma familia, y el Parque Martí como testigo del ir y venir de la gente.

Muy pocos hablarían de los más de 39 000 analfabetos que había aquí en 1958 (el 43,6 por ciento de la población), a pesar de las 234 instituciones escolares diseminadas por la geografía avileña de entonces. Ese número de colegios no es tan pequeño comparado con las 380 que abrieron sus aulas en el actual curso, podría decirse, pero la diferencia está en el acceso. Por lo general, los datos se refieren al alfabetismo, solo se concentran en si los ciudadanos sabían leer o escribir, lo cual es distinto a acceder, regularmente, a la educación.

En la Cuba de 1953, 1,6 millón de personas entre cinco y 24 años no asistía a la escuela, en lo fundamental quienes vivían en zonas rurales, y otro uno y medio millón no había aprobado ningún año de la Enseñanza Primaria. En esa fecha las universidades cubanas habían graduado poco más de 53 000 estudiantes, en su mayoría varones, mientras que, solo entre 2011 y 2016, Ciego de Ávila graduó 10 478 universitarios y más del 50 por ciento de esa cifra fueron mujeres.

De cada 1 000 nacidos vivos en aquella Cuba idílica del Jai Alai y el Club de Cazadores se morían 33 infantes y 137 madres por cada 100 000. Y estos son números inexactos, porque se sabe que cerca del 90 por ciento de las defunciones no se registraban. No están lo suficiente bien descritas, tampoco, las escenas de precariedad e insalubridad en la que llegaban los bebés a este mundo, en especial en los campos sin electricidad ni médicos ni agua potable (las tres cuartas partes de la población rural bebía de ríos, pozos o manantiales). El muchacho que vencía el primer año de vida sufría luego las anemias y malnutriciones provocadas por el parasitismo. En 1959 un estudio exhaustivo demostró que el 71,96 por ciento de todos los cubanos sufrían de parasitismo; en las zonas rurales el porcentaje era de 86,54.

desfile

Si no quiere creerme, créale a la Comisión Económica para América Latina, una organización internacional que ha considerado que grandes sectores de la población urbana marginal y casi toda la población rural de la Cuba de antes de 1959 no gozaba de la protección del sistema médico.

De un total de 20 976 viviendas en el Término Municipal de Ciego de Ávila —no se incluye la municipalidad de Morón, predominantemente rural—, poco más de 10 500 tenían servicio de alumbrado eléctrico. Al resto, ya sabe, quinqué y oscuridad. Las actividades agrícolas ocupaban a 18 681 personas, mientras que las manufacturas empleaban a casi 5 600. La tercera rama con más trabajadores era el Comercio, que agrupaba a unos 4 000. El costo de un alquiler promediaba, en la provincia de Camagüey, 9.51 pesos, la segunda cifra más alta del país.

Hay otras estadísticas que no están en ninguna parte y, no obstante, podrían ayudarnos a comprender, en toda su complejidad, la trampa del antes y el ahora. Digamos que no existen las cifras para saber quiénes podían asistir a los teatros y cines edificados en la primera mitad del siglo XX; no están disponibles, tampoco, los datos sobre la cantidad de radios y televisores y su distribución geográfica; no se puede precisar las áreas deportivas públicas, más allá de los clubes privados; no se sabe cuántos se servían de la telefonía y cuántos ni siquiera imaginaban que se podía hablar desde largas distancias; quiénes compraban y tenían crédito en los almacenes La Casa Grande o La Tijera y quiénes, cuando venían al “pueblo”, se quedaban con la cara pegada en los cristales.

Paque Martí

Intentar contar la historia “olvidando” unos números y magnificando otros es una fullería contemporánea que no solo niega la realidad de entonces, sino que desconoce las complejidades en medio de las cuales ha tenido que existir el proyecto de país propuesto hace 60 años. Borrar el efecto de la hostilidad política estadounidense, expresada, también, en lo económico y lo financiero, principal actor internacional que antes fue beneficiario y ahora principal impedimento del desarrollo nacional, es un error de cálculo elemental que cometen los “nostálgicos”.

Si la Revolución se hizo y triunfó en enero de 1959, y la mayoría salió a la calle a vitorear a los Barbudos y los acompañó luego en la reconstrucción del país fue, en esencia, porque en aquella tacita de oro que dicen era Cuba en 1958 solo unos pocos se bebían la felicidad del resto.

Fuentes:

Colectivo de Autores: Historia Local de la Provincia de Ciego de Ávila: 1898-1970. Editado por la Sección de Historia del PCC Provincial y la Dirección Provincial de Educación de Ciego de Ávila, 1989. P. 12.

Índice Histórico de la Provincia de Camagüey: 1899-1952. Instituto Cubano del Libro. La Habana, 1970.

Censos de Población, Viviendas y Electoral. Informe General. Oficina Nacional de los Censos Demográfico y Electoral. 1953. P. Fernández y Cía. S. en C-Hospital 619- Habana.

Anuario Estadístico de Ciego de Ávila. Edición 2017.

Guanche, Julio César: La imaginación contra la norma. Ediciones la Memoria. Centro Cultural Pablo de la Torriente. La Habana, 2004. P. 33.

LOS DUEÑOS: LATIFUNDISTAS Y EMPRESARIOS

Gerardo Vázquez Alvarado: poseía grandes extensiones de tierra al nordeste de la actual provincia, como las fincas Desengaño y El Purial. Propietario de colonias cañeras en Baraguá, Morón, Venezuela y Majagua.

Familia Pérez Lara: radicada al sur de Ciego de Ávila. Sus tierras estaban dedicadas a colonias cañeras, cultivo de arroz y cría de ganado.

Sebastián Pérez: dueño de colonias cañeras.

Práxedes Pelegrín: dueño de colonias cañeras y de la Comercial del central Morón (hoy Ciro Redondo).

Vicente Garí: dueño de colonias cañeras en Morón y Violeta.

Celso González: sus tierras estaban dedicadas a la ganadería en Gaspar.

Manolo García: más conocido por Manolo el Americano, poseía alrededor de 100 caballerías dedicadas a potreros.

Juan Acosta y Benito Remedios, grandes cultivadores de piña.

Manuel Pérez Galán: controlaba el 70 por ciento de las siembras de piña en Cuba, incluyendo Ciego de Ávila. Único exportador de la fruta. Propietario de la Compañía Empacadora Majagua S.A.

Ezra James Barker: propietario de la Hacienda Turiguanó S.A. finca ganadera destinada a la cría del ganado Santa Gertrudis.

Antonio Fernández Prieto: dueño de cuatro hoteles, entre ellos el Sevilla.

José Luis Meneses Comas: propietario de la Compañía Comercial Morón.

Sucesión Falla Gutiérrez: administraban siete centrales.

Alejandro Suero Balbín: estableció múltiples negocios; exportaba maderas, poseía almacenes de ropa y ferretería, Banco, fincas ganaderas y la emblemática panadería dulcería.

Salustiano García Díaz: propietario de cinco centrales, uno de ellos el Algodones.

PENETRACIÓN DEL CAPITAL EXTRANJERO

Central Baraguá: pertenecía a la Baraguá Industrial Corporation of New York.

Central Cunagua: propiedad de la American Sugar Refining Co.

Central Morón: pertenecía a la Compañía Azucarera Atlántica del Golfo.

Central Stewart: propiedad de la Compañía Azucarera Atlántica del Golfo.

Central Violeta: pertenecía a la Violeta Sugar Company S.A.

Central Punta Alegre: Punta Alegre Sugar Sales.

EN LA ACTUALIDAD

Médicos: 3 256

Médicos de la Familia en la comunidad: 477

Estomatólogos: 570

Personal de enfermería: 3 210

Hospitales: tres

Policlínicos: 19

Consultorios del Médico de la Familia: 394

Hogares maternos: 10

Clínicas estomatológicas: cuatro

Banco de sangre: uno

Hogares de ancianos: ocho

Casas de abuelos: 16

Total de camas: 1 948

 Consultas médicas: tres millones 261 229

 Círculos infantiles: 33

 Madres beneficiadas: 2 334

 Escuelas: 380

 Personal docente: 6 566

 Gastos por asistencia social (MMP): 6.6

 Beneficiarios: 4 981

 Núcleos protegidos: 3 310

 Ancianos protegidos: 1 347

 Entidades económicas: 406

 Empresas: 75

 Unidades presupuestadas: 116

 Cooperativas (agropecuarias y no agropecuarias): 215

 Salario medio: 818

 

Comentarios  

# senelio ceballos 03-01-2019 06:33
Saludos Lic.Sayli.......TRAMPAS de las NOSTALGIA.......esa enfermedad no solo en CUBA YO VEO QUE DAN SUS SINTOMAS....a otros podran engannar...Pero, yo vivi en aquella ERA antes de la CUBA /59...Ademas vivi en la ERA CCCP.....Vivo hoy la Nueva Rusia,,,,y aunque muy lejos , pero virtualmente vivo la cuba de hoy.........Existe algo que puede aclarar mucho mas alla que los discursos ...ARITMETICA SIMPLE- ESTADISTICAS......Ud ha comenzado este Nuevo anno con un JONRON-periodistico mas largo que los de nuestro idolo DON MIGUEL CUEVAS jajajaja.........Aunque en algunos aspectos estabamos mas adelantados que hoy.........ESAS asignaturas estan pendentes y en esta ..TERCERA ETAPA , este gabinete debe resolver..gracias
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# chairman 04-01-2019 09:54
Ha quedado demostrado en el tiempo que en aquella "época de oro" que se menciona en este trabajo, se falseaban los números que se informaban para dar la impresión de una bonanza económica falsa.
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# senelio ceballos 08-01-2019 01:49
Para Sayli y sus seguidores que tienen accesos a al internet..Buscar www.cubadebate.cu...Seccion SOCIEDAD y otra seccion que ahorita no recuerdo...TITULO...LO QUE NOS CONTABAN NUESTROS PADRES .....de la periodista a Maribel y otros joven de Holguin..ENTRAD y leed!!!
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