Primero de mayo. ¡Aquí estamos!

Una marea humana toma las calles por asalto. Hombres, mujeres y niños que, en un día diferente, dan los buenos días al sol, alegres y combativos: gente de pueblo, sencilla, que desfila feliz y contenta, como afirmándole al mundo que aquí, y en cada rincón de la geografía cubana, el Primero de Mayo es una verdadera fiesta proletaria, con los trabajadores en el poder.

La ciudad capital de la provincia cubana de Ciego de Ávila no es una excepción. Ni tampoco lo son sus 10 municipios. Los colores de la Enseña Nacional, el rojinegro de la del 26 de Julio, y las de los diferentes sindicatos, forman un torrente indetenible. Como lo es la Revolución Cubana.

Ya el Comandante en Jefe, a quien mantenemos vivo en nuestras mentes y corazones, lo había adelantado en una de sus esclarecedoras intervenciones: “Esta Revolución llegó para quedarse.”

La sentencia anidó pronto en millones de corazones: ¡Aquí estamos! No somos uno ni dos; sino millones. Y devino, entonces, bandera de combate para hacer frente y salir airosos lo mismo de comprometidas situaciones meteorológicas como de cuánto engendro maligno ha puesto y ponen en práctica el águila imperial, sus asalariados de la mafia miamense y sus lacayos de otras latitudes. Ahora lo hace Donald Trump desde posiciones que dejan mucho qué desear, por desatinadas y poco juiciosas. Pero él conoce las advertencias: ¡Que no se meta con Cuba. Al Caimán antillano se le respeta!

¡Aquí estamos! Porque seguiremos defendiendo la hermosa y tangible realidad que desde hace casi seis décadas disfrutamos todos; para que se mantengan la educación, la salud y otras conquistas, que no son privativas solo de los cubanos, sino que gracias al sentimiento solidario e internacionalista llegan, desde hace bastante tiempo, a otros pueblos hermanos que allende el mar sienten el calor de la mano segura que saluda y ayuda sin interés alguno.

¡Aquí estamos! Para que la sonrisa de los niños y niñas sigan iluminando la Patria, para que quienes cumplan su vida laboral activa disfruten de seguridad y asistencia social, para que siempre cada cubana y cubano tengan asegurado un trabajo digno; para que nuestras fronteras se mantengan soberanas; en fin, para seguir defendiendo lo que nos pertenece por derecho…

Por esas, y por muchas otras razones, esta Revolución, la de los mambises, la de la Generación del Centenario, la de Fidel y Raúl, la de nuestros héroes y mártires, la de la nueva generación que mantiene enhiesta la enseña tricolor, la de todos nosotros, seguirá estando. ¡Aquí estamos!