Domingo, 19 de agosto de 2018 3:18 AM

Ernestito

inter ernestitoEl Che jugaba RugbyLa rebeldía ya era un sello de la personalidad en ciernes. El deporte, entre golpes de inhalador para ahuyentar el asma, persistente. Lector insaciable durante largos períodos de reposo médico, sueños de aventuras lo transportaban a mares poblados de navegantes audaces, a selvas protectoras de justicieros medievales, a sublevaciones de indios contra colonos europeos. El héroe quería ser muchos héroes.

Compartimos anécdotas de aquella etapa formativa, cuando el Che era, simplemente, Ernestito.

JUGADOR DE RUGBY

"A mí me preocupaba enormemente que Ernesto, que siempre seguía con el asma a cuestas, jugara este deporte tan violento, pero fue inútil mi advertencia, era empecinado y, como le gustaba el rugby, lo hacía a despecho de su enfermedad.

"Cuando jugaba, siempre conseguía un amigo que corría por la línea con el inhalador para dárselo a Ernesto cuando se lo pidiese.

"Si se sentía muy fatigado, pedía permiso al juez y se daba unos cuantos bombazos con el inhalador para después seguir jugando.

"Los médicos me habían dicho que este deporte para Ernesto era, simplemente, suicida. Que su corazón no podía aguantarlo. Una vez se lo dije y me contestó:
'Viejo, me gusta el rugby y, aunque reviente, lo voy a seguir practicando."

Ernesto Guevara Lynch, en Mi hijo el Che, p. 309.

CON LOS CROTOS

"(...) era un muchacho andariego. Un día lo buscaban y no aparecía, se perdió Ernesto, se perdió Ernesto, era lo que toda la familia decía. Todo el mundo comenzó a buscarlo, los puesteros y todas las personas de la hacienda, y su familia lo buscaba, también, a caballo.

"Lo encontraron a cuatro leguas debajo de un puente, donde pasa un río o un arroyo, tomando mate con los crotos.*

"Ernestito estaba conversando con un caminante y tomaba mate con él."

Mario Heguin, en Ernestito, vivo y presente, p. 46.

* En Argentina llaman de esta manera, crotos, a los caminantes, personas desempleadas que viven en la pobreza y que salen por los caminos buscando trabajo.

EL RESCATE DEL GORRIÓN

"(...) sobrepasaba el nivel de la pared en más de 2,50 metros. Este viejo caño habría sido colocado allí quién sabe cuántos años atrás y tenía en la punta una grieta de pocos centímetros, donde el pobre gorrión había enganchado una de sus alas. Estábamos con Ernesto mirando al pobre animalito que aleteaba en su desesperación, presintiendo su fin (...), llevaba varios minutos en esta situación, sus aleteos eran cada vez más espaciados; la fragilidad del caño impedía el apoyo.

"(...). Esto sucedía en el año 1949. (...) Miró al gorrión y se dispuso a liberarlo.

"Yo, por mi parte, sabiendo lo que iba a hacer, me dispuse a impedírselo; la libertad del pájaro podía ser la perdición de Ernesto, pues estábamos a unos siete metros de altura sobre el nivel del suelo. Fueron inútiles todas mis reflexiones (...).

"Sin esperar más, subió como pudo, y segundos después el gorrión volaba libre."

Ernesto Guevara Lynch, en Mi hijo el Che, p. 25.

HORA DE ESTUDIAR

"Cuando Ernesto salió en su bicicleta por las provincias argentinas había planificado estudiar durante el viaje y cuando llegaba la hora que había previsto para el estudio, se detenía, generalmente debajo de un árbol, y sacaba un libro de la materia correspondiente y comenzaba a estudiar.

"Si antes de la hora que se había propuesto pasaba algún camión que lo llamaba para llevarlo, pensando que tenía la bicicleta rota, él, invariablemente, respondía que no podía aceptar el ofrecimiento porque estaba estudiando, y se quedaba a pesar de que esto podía evitarle pedalear unos kilómetros.

"Así, con ese esfuerzo personal y esa fuerza de voluntad, aprobó sus asignaturas.

"Era muy estricto en lo que él mismo se proponía."

Alberto Granado, en Ernestito, vivo y presente, pp. 126-127.

PRIMERO INDIO ANALFABETO

En Argentina conversa con el representante de la UPI en este país. Corre el mes de junio de 1952.

"El reportero le dice '... que era una lástima que en 1806 los criollos hubieran derrotado a los ingleses, pues, si no, seríamos como los americanos”.

Granado interviene:

“O como los indios, que tienen un 90% de desnutrición y de analfabetismo y hace 500 años son colonia inglesa.”

El Che asevera:

“Pues yo prefiero ser indio analfabeto a norteamericano millonario.”

Alberto Granado, en Con el Che por Sudamérica, p. 263.

MOTORISTA

"Estábamos en plena bajada; a unos 400 metros se veía que terminaba en una arboleda. La moto cada vez adquiría mayor velocidad (...); pudo ser ese percance la etapa final del viaje, pues por lo menos nos hubiéramos fracturado varios huesos, pero en esos momentos me limité a decirle al Fúser: Trata de frenarla con la caja y tirarla contra el cerro.

"Con una seguridad impropia de un motorista improvisado, Ernesto puso la tercera, luego la segunda, que frenó bastante la velocidad de la moto contra el muro del cerro; yo salté hacia atrás y él abrió las piernas y lo vi salir del asiento fracciones de segundos antes que la rueda delantera de la moto chocara con la montaña."

Alberto Granado, en Con el Che por Sudamérica, p. 64.


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