Martes, 18 de septiembre de 2018 7:33 PM

Una respuesta desde dentro

Las excepciones existen. Por eso, este redactor se arriesga a creer que lo sea el caso de Yelid Torres Torres, vecina de la calle Primera del Sur, S/N, reparto Vallina, en la circunscripción No. 21 del municipio de Bolivia. Ya lo confirmarán (o no) las autoridades competentes de ese territorio, en su respuesta a esta publicación.

“Soy damnificada por el huracán Irma, presentando derrumbe total de techo que incluye puertas y ventanas. Vivo con mi familia compuesta por un niño de tres años, que padece de asma bronquial grado tres, con manifestaciones alérgicas crónicas; una niña de 8, diagnosticada con asma grado tres, Alopecia Ariata, Déficit de hierro sérico en las reservas, Síndrome febril prolongado de origen desconocido y Síndrome convulsivo idiopático; y mi esposo, que luego de numerosas complicaciones y dos cirugías hace dos años debutó con una diabetes mellitus tipo dos, con sus correspondientes tratamientos.

“(…) luego del fenómeno comencé los trámites para los materiales destinados a la recuperación y resulta que, por cuestiones burocráticas, para mí innecesarias, esos trámites concluyeron a finales del mes de diciembre y hasta hoy no he podido adquirir ningún recurso, solo las planchas de zinc para el techo las cuales agradezco muchísimo pues fueron gratuitas,

“(…) aclaro que para que esto sucediera tuve que pedir un despacho con la presidenta actual del Poder Popular, y no he podido hacer nada con ellas, ya que no cuento con lo demás que necesito y que refleja mi ficha técnica en tanto la respuesta es que no hay, o lo que hay es para los subsidios y si no pues hay que ver a la directora de la Vivienda, cuyo mecanismo es a través de unos listados en los que desgraciadamente no estoy.

“Aun cuando mi situación es conocida en todas las instancias puesto que a todos los niveles he ido en persona y, aunque en todas las instituciones he sido muy bien atendida y concuerdan en que somos un caso crítico, lo cierto es que en ocho meses no he podido resolver mi situación, y no sé qué condiciones se debe tener para ser catalogados como priorizados (…)

“En cuanto a las donaciones solo hemos recibido un colchón de tres cuartos (…), lo último que se repartió por mi circunscripción fueron unas lonas que tampoco me dieron según mi delegada porque no me correspondía conociendo ella a fondo mi situación y la de salud de los integrantes de mi núcleo, sabiendo que en el cuarto donde duermen los niños no hay ni ventanas, lo que los mantiene la mayor parte del tiempo descompensados debido a la humedad existente en la que estoy ahora mismo debido a las lluvias.

“Cuando fui a niveles superiores a quejarme resulta que la culpable de todo lo que no nos dieron es de mi delegada y, en realidad, yo en medio y dudando de a quién creer; lo que sí es cierto, es que no nos dieron nada, a veces disgustados por las reclamaciones creyendo que uno está pidiendo favores olvidando casi siempre que uno reclama lo que le corresponde, lo que la Revolución, con gran esfuerzo, puso a disposición de nosotros los damnificados”.

Yelid expone sus argumentos, contrariada por no ver la solución a su caso: “(…) no tengo ni la más remota idea de cuándo realmente nos podremos recuperar, es penoso al menos para mí tener que recurrir a otros canales como este y tener que contar mi historia intentando encontrar lo que desde dentro pudieron darme: una respuesta, una solución”.


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