Lunes, 18 de marzo de 2019 11:57 AM

Un problema en las alturas

Dijo el escritor egipcio Noel Clarasó: “La respuesta suave calma la ira, así como el aceite calma las olas.” Esta respuesta suave, casi en voz baja, lenta y buena, es una de las empresas más difíciles de este mundo.

Y es que, a veces, los problemas no son tan grandes como parecen; otras, sí. El que hoy describe Isabel Sardiñas Arencibia, vecina del Edificio de 12 Plantas, No. 1004, en la ciudad de Ciego de Ávila, deja la sensación de haber tomado una dimensión innecesaria en tanto, por su modo de contarlo, la solución no se encuentra a niveles tan altos como su apartamento: décimo piso.

Isabel cuenta: “(…) he agotado todos los medios que están a mi alcance; ya acudí al Poder Popular Municipal en tres ocasiones, donde me remitieron a las direcciones municipales de la Vivienda y de Gastronomía.

“Ambas instancias me dieron respuestas que no solucionan la situación a la que me enfrento (...); y varios me han dicho que lo que debo hacer es demandar a Gastronomía, cuestión que me es difícil, pues soy una anciana de 80 años, operada de riñón y fractura de cadera, asmática, alérgica y con enfisema pulmonar.

“Vivo sola, con una jubilación de 242.00 pesos y no tengo más familia que una hermana, mayor que yo.

“(…) resido (…) justo debajo de la cocina del restaurante Solaris. Desde la inauguración de esta instalación, han habido en mi casa ciertas afectaciones producto de tupiciones y roturas que, con la colaboración del administrador, en alguna oportunidad, y con recursos propios, fueron solucionadas sin mayor dificultad.

“Sin embargo, después de la reinauguración, en febrero de 2017, las afectaciones han arreciado de manera extraordinaria, al punto que caen chorreras de agua sucia en la sala y en los cuartos; además de esto, las paredes están perdiendo la pintura, el repello, y se están cubriendo de un moho negro que enrarece el ambiente.

“Hasta el momento, he recibido muy buenos tratos en la Dirección Municipal de la Vivienda y en el Poder Popular, pero sin ninguna solución; no así del Director Municipal de Gastronomía, quien estuvo en mi casa en los primeros días de septiembre de este año, sin ninguna propuesta de solución y de muy mala forma, al punto de sentirme maltratada.”

Isabel y el buzón de Cartas Abiertas esperan la respuesta a este caso. Aunque, como reza en un proverbio americano, “la respuesta más rápida es la acción”.


Comentarios  

# Adriana Bárbara García Ranero 05-12-2018 11:33
Más que problemas de alturas o no, esta situación que describe Isabel Sardiñas -a quien conozco y sé cuánto pasa con estos problemas- es el ejemplo vivo de la desprotección total que tenemos los ciudadanos ante perjuicios ocasionados por funcionarios o instituciones estatales. En otro país, un ciudadano con este problema, si no se le resuelve una vez notificado a los causantes, acude a los tribunales y la institución que le perjudicó, además de solucionar el problema, tiene la obligación de indennizar a ese ciudadano en un plazo fijado por el propio tribunal. Sin embargo, si aquí Isabel optara por la vía judicial, se perdería su reclamo en la maraña burocrática del nunca jamás, cosa muy difícil para ella por sus condiciones de salud y de vida.
Sólo espero que, a partir de los cambios en la Constitución, se haga realidad esa protección ciudadana respecto de daños ocasionados por funcionarios o instituciones, y quienes en alguna oportunidad los han sufrido o sufran, sean escuchados, atendidos y reciban la solución y la correspondiente indennización por los daños.
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