Sábado, 20 de octubre de 2018 2:09 PM

Satisfecha

“La vivienda no es solo un bien inmobiliario, es, también, una forma de consolidación espiritual”, dijo el escritor Mario Benedetti. Tal vez, o con certeza, por eso, la mayoría encuentra en su hogar la plena satisfacción que representa estar vivo.

Y, aunque haga conjeturas porque no se ha comunicado con nuestra Redacción, así debe sentirse Yolanda Jeans Abraham, luego de la respuesta conferida a su caso (publicado aquí el 28 de octubre último con el título Contrariedades) por la Dirección Municipal de la Vivienda (DMV) en el municipio de Ciego de Ávila, a partir de insatisfacciones con el tratamiento dado a ella en la Oficina de Trámites habilitada en la Sala de Video ubicada en la calle Abraham Delgado entre B y C.

Graciela Condú Rodríguez, directora de la DMV, explica: “En investigaciones realizadas en la Oficina de Trámites del consejo popular Roberto Rivas Fraga, con la técnica de la Vivienda Yurianna Serrano Domínguez (…), pues no podemos pronunciarnos en cuanto al Banco y Finanzas y Precios (…) ciertamente existieron varias incongruencias a la hora de realizarle la Ficha Técnica (…) ambas partes se alteraron; ella por la forma en que la señora Yolanda se dirigía hacia ella y la doliente por todos los obstáculos que estaba presentando (…)”.

Refiere la directiva que, además del análisis correspondiente al respecto, “(…) se le realizó la Ficha Técnica con el Expediente 126/17 y le fueron asignados seis planchas de zinc, dos bolsas de cemento, dos purlings, una puerta con llavín, medio metro de arena, 78 tornillos y dos ventanas.

“Además, nos informó la técnica, que le fue aprobado el crédito bancario para el pago de los recursos, que cuando se dirigió a la tienda existía problema en la ficha ya que la puerta que se le había asignado era de madera y estas se terminaron y las que había eran de metal y el precio es mayor y el zinc asignado era de 425.00 pesos y el que había en la tienda era de 505.00 pesos; por lo que el crédito solicitado era de menor cuantía que el valor de los recursos y la diferencia entonces debía pagarla al contado.

“Cuando la hija se dirigió de nuevo a la Oficina para arreglar el precio de los recursos allí se le tramitó con el Banco la extensión del crédito (…) donde alega la funcionaria que la hija de la señora Yolanda es quien ha estado al frente de los trámites después de lo ocurrido y se encuentra satisfecha de cómo la han tratado. Siendo una queja con razón en parte y solucionada.”

Coincide este redactor con lo manifestado por Graciela en uno de los párrafos: “(…) hay que tener mucha paciencia y ecuanimidad para atender a las personas y más a las que fueron afectadas por el huracán, pues están doblemente sensibles con las pérdidas que han tenido”. Aunque, a decir verdad, más allá de situaciones personales todos merecemos (y tenemos el deber de ofrecer) un trato que deje complacidos a los demás. Podría ser ese el camino para encontrar nuestra satisfacción.


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