Objeciones al final del renglón

Desde la primera línea vino a mi mente aquella consigna de que el cliente siempre tiene la razón. Y disfrazarla con justificaciones termina con no convencer a quien se siente agraviado. Que, por casualidad, o mala suerte, esta vez, también, se llamaba cliente.

Hago referencia a la misiva entregada en nuestra redacción por Lázaro A. Delgado, director general de la Empresa Cárnica de Ciego de Ávila, en respuesta a lo publicado el 22 de julio de 2017 (por cierto bastante demorada la contestación), bajo el título de Y a todos nos hace falta, reclamo de María Elena Azcuy Madariaga, residente en Baraguá, en relación con el estado de algunos productos cárnicos recibidos allí: “compramos un picadillo con tremenda peste” (…) “Otras veces amarga...” “(…) la mortadella por igual (…) la última se puso verde y mohosa en el refrigerador” (…).

Argumenta el directivo: “Nuestra UEB Empacadora de Carne (…) cuenta con un laboratorio de calidad donde, terminada la producción, se le hacen pruebas de calidad para saber si el producto está acto para el consumo. (…) el día 11 de dicho mes, nuestro carro salió a las 8:00 antemeridiano con carne de res y picadillo, (…) retornó con el producto de tres unidades del mismo municipio por no estar presente el casillero. Al día siguiente se llevó la mercancía a las casillas que faltaron. (…) nuestros carros no son refrigerados y aún así hacemos todo lo posible porque los productos lleguen al consumidor en buen estado”. Primera objeción: ¿Acaso no es su objeto social ofrecer productos en óptimas condiciones?

“(…) estamos tomando medidas a diario para que la calidad de nuestros productos sea mejor desde el sacrificio hasta la producción terminada. Así mismo, que nuestros trabajadores utilicen la ropa adecuada para la manipulación de los productos, a lo que se adiciona la higiene de los carros”.

Segunda objeción: ¿Acaso no es lo establecido?

“Nuestros choferes de distribución a la hora de la entrega firman un certificado de conformidad del buen estado del producto, firmado por el carrero y entregado al casillero. Y a forma de preocupación, más que de justificación, la mayoría de las casillas no cuentan con refrigeración (…) así como la higiene del lugar que casi nunca es la mejor. Tercera objeción: ¿Todas las casillas están igual de sucias?

“(…) en el período de ocurrencia de la queja, la Empresa no contaba con preparado de picadillo que lleva por norma la fórmula para la elaboración del producto, lo cual se decidió sustituir por ajo, cebolla y sal provocando cambios en sus características organolépticas (olor, color y sabor)”.

Cuarta objeción: Si cambió el producto en sus tres elementos básicos cómo se enteran los clientes de esa información.

Y concluye la misiva: “Se certifica técnicamente que la Mortadella Novel es un producto de masa fina por lo tanto es casi imposible ver restos de carnes y pellejo, solo las incrustaciones de grasa, los ingredientes utilizados en la misma son harina de trigo, carne de res, carne de cerdo, grasa y condimento”.

Quinta objeción: ¿Se comprobó in situ el producto que María Elena manifestó guardar en su casa como prueba de la veracidad de su reclamo?

Razonamientos elementales indican que, a pesar de las objeciones hechas al final de cada párrafo, el directivo exime a la Empresa Cárnica de toda responsabilidad. Última objeción: ¿Quién entonces deberá dar respuesta a los clientes afectados en la ocasión descrita por la remitente hace siete meses?