Domingo, 24 de junio de 2018 9:58 PM

La solución es terrenal

“A veces convivir en armonía, aunque uno se lo proponga, cuesta altas dosis de paciencia y una capacidad ilimitada para soportar.” Así se expresa Argelia Negrín Batista, vecina del Edificio 11, apartamento No. Cuatro, Gaspar, municipio de Baraguá, quien alega haber “sobrepasado los límites de lo racional en materia de tolerancia y de reclamos a las autoridades del territorio”.

Según explica: “Hace más de tres años planteo el mismo problema. La vecina del tercer piso rompió la batea del pequeño patio que tienen estos apartamentos para arreglar la tubería de su casa.

“Ahora manifiesta que no tiene dinero para hacer la reparación. Cuando ella lava, toda el agua se filtra para mi vivienda. No puedo usar los ventiladores porque tienen pase de corriente; las lámparas se me han reventado cada vez que las enciendo, las goteras han descorchado el techo y los pedazos que han caído constituyen un gran peligro.

“El director de Vivienda en el municipio envió a los técnicos; vino él en persona, y mi vecina ofrece siempre el mismo argumento. Yo pregunto cómo pudo romper y ahora me ocasiona tanto daño sin que se le exija una solución.

“Visité la oficina de Atención a la Población de la Asamblea Municipal del Poder Popular, y aún no me dan respuesta. Cuando pintaron el edificio pagué 200.00 pesos por ello, como todos los residentes aquí, sin embargo, mi apartamento es solo fachada. ¿Dónde están los que deben hacer cumplir las normas de convivencia?

“Las paredes del baño están cuarteadas por tanta humedad y las de la sala llenas de mazamorra por los constantes chorros de agua. Tengo la casa llena de vasijas en el piso, se me están pudriendo los pocos muebles que poseo y, para colmo de males, cada mes pago más de 200.00 pesos de consumo de electricidad ocasionado por los pases existentes, toda vez que el agua sale por los tomacorrientes casi igual que por las llaves.”

Del estado de su vivienda Argelia mostró fotos a Invasor que dejan atónito a quien las ve. Aduce que se siente muy mal porque ya el vecino del primer piso le reclama a ella, pues las filtraciones han llegado a su apartamento.

Cabe preguntarse: ¿Cuál es la solución? ¿Qué plantea el reglamento de convivencia para quienes residen en edificios multifamiliares? ¿A quién le corresponde exigirle a la persona que originó el problema por el término de tantas molestias?

Ojalá el buzón de Cartas Abiertas, como Argelia, no tenga que esperar otros tres años por la contestación de los responsables; y la remitente tampoco por la solución a su caso.

 


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